XV

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Al día siguiente, Aoi se encontraba en la cama, suspirando mientras contemplaba la ventana

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Al día siguiente, Aoi se encontraba en la cama, suspirando mientras contemplaba la ventana. Desde que salió del hospital, tanto Yamada como Eita se han preocupado mucho por ella, pero había algo en su interior que no la dejaba estar en paz.

Con la mano en el pecho, seguía fijando su mirada en el exterior. En ese momento, la puerta se abrió de golpe y Eita apareció, justo cuando Aoi intentaba levantarse.

—¿Qué haces? —exclamó Eita, acercándose corriendo y tomando sus hombros con delicadeza.

—No me gusta estar así, Eita. . . —respondió Aoi, sonriendo mientras lo miraba a través de sus lágrimas.

Con mucho cuidado, él la ayudó a sentarse de nuevo en la cama y ocupó un lugar a su lado.

—¿Te sucede algo, Tsuki? —preguntó el joven con preocupación.

—No sabría decirlo. . . —confesó ella, apoyando su cabeza en su hombro mientras Eita la observaba de reojo.

En su interior, Aoi comprendía por qué Yamada se había enamorado de ella, y también por qué ella sentía lo mismo por Eita. A veces pensaba que era mejor guardar esos sentimientos para no arruinar lo especial que tenían.

Eita tomó la mano de la pelirroja, sintiendo el calor de su piel.

—¿Te has enamorado de Yamada? —preguntó de repente.

Aoi se separó de él, con una mirada fija y un intenso sonrojo en su rostro.

—No, yo. . .

Eita no pudo evitar reírse ante su respuesta.

—Sabes, eres muy mala mintiendo.

Con determinación, Aoi se levantó y se colocó frente a él.

—Tú estás enamorado de mí, Eita.

Él la miró sorprendido por sus palabras, pero una sonrisa se dibujó en su rostro.

—¿Y si lo estoy? —respondió, jugando con la situación.

—Perdóname, Eita. . . —dijo ella, mientras extendía su mano hacia él, sus ojos brillaban por las lágrimas que amenazaban con caer.

Él tomó su mano y la abrazó con fuerza, sintiendo cómo ella se dejaba llevar por el llanto en su regazo, mientras él solo podía sonreírle con ternura.

—Perdóname por quererte tanto, Tsuki —murmuró Eita, acariciando suavemente su cabello.

Aoi lloró toda la noche, hasta que el cansancio la llevó al sueño. Antes de irse, Eita se inclinó y le dio su primer y último beso. . .

Continuará. . .

ɪɴꜱᴛᴀɴᴛ ᴄʀᴜꜱʜ  ── 𝒀𝒂𝒎𝒂𝒅𝒂 𝑨𝒌𝒊𝒕𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora