III

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Lo primero que escuché fue el sonido insistente de mi alarma, que logré apagar con dificultad. Antes de levantarme, me giré un momento y noté a Yamada dormido en la cama.

- ¿¡Pe. . . pero qué estás haciendo aquí! ? - exclamó Aoi, cubriendo su cuerpo semidesnudo con las sábanas.

El grito lo despertó, y él se giró, abriendo un poco los ojos mientras frotaba su rostro.

- Simplemente te traje a casa. Eso es todo - respondió, aún adormilado, mientras tomaba asiento.

- ¿Entonces...?

Aoi lo miró con angustia, y se notaba su preocupación.

- No. . .

Yamada se levantó, dejando al descubierto sus pantalones, pero notando que no llevaba camiseta, algo habitual en él al vivir solo.

- No hemos hecho nada de lo que debas preocuparte -aseguró al acercarse y acariciar suavemente su mejilla, manteniendo una mirada fija en ella. - Jamás haría algo que pudiera herir a alguien y menos a ti.

Se apartó de ella y tomó su camiseta. Aunque había presenciado algo que no debía, algo en su forma de actuar tranquilizaba al chico. Mientras le entregaba la ropa, evitó mirarla. Aoi, tras vestirse, se acercó a él.

- Disculpa si hice algo indebido. . . - murmuró, inclinándose levemente.

- Yo debería disculparme por dormir en el hogar de otra persona - respondió mientras se ponía su chaqueta. - La verdad es que debí haberme ido.

Se dirigió a la puerta y tomó la manija, pero Aoi se quedó parada detrás de él.

- ¿Aún no crees lo que te dije, verdad? - preguntó, mirándola de reojo.

- Es que. . . yo. . . - desvió la mirada, sintiéndose algo avergonzada. - Solo no quiero cruzar esa línea entre tú y yo, Yamada.

- Ten la seguridad de que nunca lo haremos, Sensei -respondió Yamada antes de salir, dejando a Aoi sumida en sus pensamientos.

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Akito regresaba a casa, reflexionando sobre lo que había conversado con su maestra. La preocupación se reflejaba en su rostro por lo que pudo haber sucedido la noche anterior. Pero, ¿ella...?

Se detuvo, recordando la expresión sonrojada y avergonzada de Aoi. Un ligero rubor apareció en su propia cara, que la oscuridad de la calle ayudaba a ocultar.

Continuará. . .

ɪɴꜱᴛᴀɴᴛ ᴄʀᴜꜱʜ  ── 𝒀𝒂𝒎𝒂𝒅𝒂 𝑨𝒌𝒊𝒕𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora