14. Too good at goodbyes.

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Estábamos ambos desnudos, el uno al lado del otro, su mano acariciando mi brazo mientras mis dedos recorrían su rostro.

-Tengo que irme. -Soltó mientras miraba el reloj en mi mesa de noche. -Es tarde.

Entonces aquella burbuja había terminado.

-Lo sé. -Mis dedos dejaron de jugar con su rostro.

El silencio reinó en mi habitación mientras sus ojos únicamente me veían. Acaricié su rostro una vez más para levantarme de la cama.

-Yv... -Soltó desde su lugar.

-¿Mhm? -Fue lo único que salió de mi garganta.

-Yvonne. -Sentí sus manos tomando mi cintura por detrás y pegándome a su pecho. -Yo tampoco quiero que esto se quede aquí. -Acomodó su cabeza entre mi cuello.

Yo tampoco quería que eso terminara ahí. Quería gritarle que me quería ir con él, que se quedara aquí conmigo, pero ambos teníamos nuestra vida en lugares distintos del país.

-¿Puedo quedarmela? -Pregunté con su suéter entre mis manos. Asintió entre mi cuello. -Vamos, te iré a dejar.

Entonces, otra vez me quedé sin decirle lo que realmente sentía.

El camino al hotel costó de un silencio triste. Mi corazón simplemente quería quedarse junto a él. Estacioné el auto en un cajón vacío frente al hotel.

-Por favor piensa en la oferta de Pachuca. -Me miraba desde el otro lado del coche.

Giré mi rostro hacia él, sus ojos estaban acuosos al igual que los míos.

-No puedo despedirme de ti. Vete, por favor. -Le pedí y él solo asintió.

Giré mi rostro a mi puerta, para ver por el espejo lateral a Chávez viendo desde la puerta principal del hotel. Escuché la puerta cerrarse, giré a su lugar y su cuerpo ya no estaba.

No, no podía volver a hacer lo mismo. No otra vez. Mi pecho no me dejaría vivir con el mismo sentimiento. Entonces abrí mi puerta y salí del coche.

-¡Kevin! -Grité.

La cabeza del menor giró hacia mí y sin dudarlo corrió en mi dirección, sin permiso alguno me tomó del rostro y me besó. Mis brazos rodeaban su cintura mientras sus manos seguían en mis mejillas.

-No podía irme así. No otra vez. -Solté entre llanto. Sus brazos me pegaron a él mientras mis lágrimas caían sobre su playera blanca. -Pensaré la oferta. -Dije abrazada a su pecho.

Abrí mis ojos aún con mi cabeza pegada a su pecho para encontrarme con la mirada de Luis en nosotros. Giré mi rostro a él.

-Lo pensaré. -Repetí.

Sus labios se apoderaron de mí una vez más.

-Te quiero. -Soltó.

-Te quiero. -Correspondí.

Alejó su cuerpo de mí y caminó hacia Luis. Le miré mientras que el #24 le pasaba el hombro por el cuello y le decía algo que me era imposible escuchar. Subí a mi carro con la última mirada de Kevin en mí y partí.

Los días pasaron, Karen sabía toda la conversación que había tenido con el menor, omitiendo la parte del sexo. ¿Javier? En su escritorio. No tenía el valor de verle después de lo sucedido, me pedía salir y mi respuesta siempre era negativa.

-Hola. -Identificaba aquella voz aún a espaldas. Giré a él para corroborar. -¿Todo bien? -Le miré nerviosa y confundida. -Desde que fue el juego de Pachuca has estado rara... y distante.

DaylightDonde viven las historias. Descúbrelo ahora