Al abrir mis ojos aquel rostro delicado se posó frente a mí. Su respiración era tranquila, ya no había evidencia de sudor en su rostro. Aquellos labios rosados y delgados estaban un poco abiertos.
Era hora de irme. Levanté con cautela su brazo de mi abdomen y salí de aquellas sabanas negras. Tomé mi celular para pedir un Uber a mi casa al mismo tiempo que me colocaba mi ropa interior y aquel vestido rojo. Los tacones estaban en mi mano derecha mientras que intentaba abrir la puerta principal, daba gracias que aquel morocho las hubiera dejado en la mesa de la entrada.
Aydee: Vonny, ¿estás bien?
Alex: ¿Dónde estás?
Yo: Saliendo de su casa. Voy a mi departamento.
Aydee: ¿Todo bien?
Yo: Todo excelente. Les cuento de rato.
Aquella noche fue distinta a cuando tenía 20 años. A pesar que había sido algo de una noche, me había gustado mucho más que el sexo que tenía con el imbécil de mi ex.
No había dejado nota alguna, ni mi número telefónico, ni mi nombre completo, ninguna red social donde aquel jugador pudiera localizarme. Pero, seamos honestas a nosotras mismas, ningún jugador -o famoso- te quiere para algo formal. Había disfrutado de esa noche sabiendo a ciegas que jamás volvería a verle; más que desde las gradas en mi asiento del estadio -o por la televisión-.
-Entonces te fuiste sin más. -Soltó la morocha.
-Sí. No iba a esperar que se levantara y me ofreciera desayuno. -Negué mientras tomaba de mi té.
-O pedirle que se fuera. -Complementó Aydee. Asentí dándole la razón.
-No le volveré a ver. -Levanté los hombros restándole importancia.
Alex y yo trabajábamos en el mismo despacho de coordinación de eventos. Aydee era una de nuestras proveedoras.
-¿Quieren ir a Astro este fin? -Preguntó la morocha.
-No puedo, saldré con el español. -Confesó la rubia.
-¡¿Qué?! -Gritamos ambas al mismo tiempo.
-Joder, tía. Eso sí que fue rápido. -Solté con acento español.
-Lo sé. Pero, vayan ustedes.
Aquella tarde pasó lenta entre la organización de algunos puntos pendientes en dos eventos que serían ese fin de semana por la mañana. Mi celular por alguna razón no dejaba de sonar notificándome mensajes nuevos.
Desconocido: Yvonne, ¿podemos hablar?
Desconocido: Por favor, la cagué.
Desconocido: Te extraño.
Desconocido: Yvonne, perdóname.
Definitivamente era Max. Después de mis meses en llanto se atrevía a aparecer. Poco le importó verme llorando y ser yo la que le pedía perdón miles de veces. Le había bloqueado de todas y cada una de mis redes e incluso borrado su número de mis contactos.
Ignoré sus mensajes.
Desconocido: Yvonne, por favor. Dime qué debo hacer.
Desconocido: Ella no lo valía y no lo vi.
Desconocido: Te extraño, mi amor.
Desconocido: Yvonne, perdóname.
Número bloqueado.
No quería saber de él. Era muy tarde para pedir disculpas.
Aquel fin de semana Alex y yo volvimos a Astro. Aydee y Nicholas, su nueva conquista, se unirían a nosotros después de su cita.
ESTÁS LEYENDO
Daylight
FanfictionTenía el corazón roto; vengar mi corazón y disfrutar de mi soltería. Una noche; sexo casual. Mi debilidad; una sonrisa bonita. "Me gusta oírte gemir" sus palabras favoritas cuando follabamos.
