7: Suya.
No me molestaba ir a Luisiana. Tenía un clima casi parecido a Patterson.
Pero llevaba chaperones conmigo: Mike y Megan.
El tiempo de gracia que le di a Devon se acabó. No obtuve respuesta de él, y no era conocido por cobarde. Entonces, allí estaba, aterrizando en Nueva Orleans.
La madre de Megan me comentó que la chica había ganado una beca para estudiar en una universidad de Luisiana, en Lafayette. Sin embargo, tendría que pasar porque no contaba con la facilidad económica para correr con los gastos de una mudanza, renta, facturas, etcétera. Y yo me ofrecí a cubrir esas cosas.
Sabes cómo fue mi adolescencia. Me partí el lomo estudiando para ganar mi beca completa y supe aprovechar mis oportunidades. No siempre conté con las comodidades que poseía en ese momento. Entendía de primera mano sobre las ganas de superarte y no tener dos centavos en tu bolsillo para eso. Supuse que era hora de retribuir lo que el universo me dio.
Así que estábamos manejando hacia el hotel. Nos daríamos una ducha, comeríamos algo, luego tardaría dos horas para llegar a Lafayette, donde dejaría a Megan en un edificio cerca del campus universitario.
Al día siguiente planeaba ver a Devon.
Solo esperaba que no hubiera golpes. Ese era el motivo por el que Mike se ofreció a acompañarme. Además de vigilar a su hermana los primeros días lejos de Patterson, también vino como mediador. Sabía lo suficiente de Devon como para creer que él no haría más de dos rabietas si tenía testigos. Mi intención era hablar y tratar de llevar la situación a un punto medio.
…
No me gustaba dar explicaciones de mi vida. Por desgracia, el tema con Megan y Devon se convirtió en dominio público gracias a que casi todos los capataces escucharon lo que sucedió. A esas alturas, no había un sólo ser viviente de Patterson que no supiera que, además de follar con una chica menor de veinticinco, prácticamente me la cogí mientras era la novia de mi hijo; el mismo que mantuve en discreción hasta ese día.
Por eso no me molesté cuando Mike preguntó—: ¿Qué hago si se pone violento?
Su hermana volteó a verlo, como pidiéndole que cerrara la boca. Mike no era discreto. Era bullicioso, tenía una lengua suelta y por lo general actuaba sin pensar. Pero era un buen chico. Su padre los dejó cuando eran niños y nunca volvió. Se corría el rumor de que Bernadette —la madre de los chicos— estaba en una relación con un hacendado del pueblo contiguo a Patterson. Pero, volviendo a Mike, él era un chico muy parecido a mí en mis tiempos.
—No creo que sea violento. Pero no está de más ser precavido.
—¿Y qué pasará con Megan? —preguntó la chica, mirándome intrigada.
A este punto había llegado: el de soltar mis asuntos a unos críos.
—No respondió mis llamadas. Le estoy dando su tiempo.
En realidad, estaba dejando que el tiempo pasara. Me cansé de presionarla y ella fue la que se alejó. La que no me dejó explicarle o tratar de encontrar una salida. Esperaría que volviera. Si algún día lo hacía.
—Pero… —Volteé hacia la chica que tenía el mismo nombre que la única que hacía correr a mi corazón como un adicto sin su dosis—. Lo siento. Es que parece una tipa linda.
Suspiré, pensando que ella estaba en lo cierto. Debajo de todo mi mal humor por lo pésimo que se manejó el asunto, Megan era más que linda. Me atrevería a decir que entraba en la categoría de Sophie: almas tan puras que no merecían sufrir.
ESTÁS LEYENDO
En un latido
RomanceLuego de que Megan huye, Aser se ve perdido, incapaz de ponerle orden a lo que una vez levantó con esfuerzo. Ahora tiene un hijo, una ex, además de los problemas de ser padre soltero y de no saber qué hacer con sus sentimientos. Él sólo sabe que deb...
