Veintidós

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Jungkook nunca en la vida había estado más tenso y preocupado, algo que al parecer se le llama dolor de cabeza había empezado a implantarse en su cabeza desde hace dos días que Jimin había empezado con su celo.

Usualmente los lobos alfas son impulsivos, en especial con sus parejas en la etapa de celo pero Jungkook había logrado mantener la cordura con un poco de ayuda de Jackson.

Y es que Jimin pasaba de estar caliente, juguetón, berrinchudo y de mal humor en cuestiones de minutos, entre él y Mark han sabido presionar los botones correctos para llevarlo a la locura y no tardaría nada en ceder, lo sabía perfectamente.

—Alfaaa. –la voz necesitada lo alertó.

Una de sus tácticas para intentar mantener al omega en raya había sido el encerrarlo bajo llave en el cuarto después de haber almorzado esa tarde, él por supuesto se encontraba cerca de la puerta vigilando que Jimin no saliera.

—Sé que estás ahí. –dijo con el mismo tono Jimin, dando golpecitos a la puerta.—Puedo sentirte ¡oh vamos Jungkookie! Solo una chupadita si quiera, por favor sé que lo quieres.

Y vaya que lo quería, su pene se alzó ante la idea de los carnosos labios del omega alrededor de su eje y maldijo mentalmente.

—Duerme Jimin, necesitas descansar. –dijo Jungkook y maldijo nuevamente al escuchar su propia voz ronca y pesada.

—¡Lo que yo necesito es a tu pene dentro de mi!–gritó ya desesperado Jimin dando una patada a la puerta.

Jungkook se atragantó con su propia saliva, últimamente su Jimin había empezado a decirle cosas sucias, pero no tan atrevidas como esa.

Jungkook se estaba rindiendo y eso lo tenía un poco en pánico, no quería lastimar a Jimin, él no sabía nada sobre el celo y mucho menos con el apareamiento y realmente no quería arruinar las cosas.

Demasiado perdido en sus pensamientos no se dio cuenta de lo que sucedía tras la puerta hasta que empezó a escuchar leves y pequeños gemidos.

—Oh, alfa. –gimió Jimin con la voz temblorosa.

Jungkook supo exactamente que Jimin se estaba tocando cuando su aroma empezó a ser mucho más dulce y fuerte, atrayéndole por completo.

Se pegó a la puerta con el corazón en la boca, una mano alzada contra la madera y la otra agarrada fuertemente al pomo de la puerta, sus ojos cerrados con fuerza intentando mantener la cordura pero ya no pudo hacerlo cuando los gemidos de Jimin se hicieron más altos.

Jimin por su parte pasaba una de sus manos de arriba hacia abajo en su pene erecto, los fluidos preseminales ya empezaban a descender por su mano mientras gemía el nombre de Jungkook, ahí sentado en el suelo frente a la puerta, en la espera de su alfa.

Se corrió justamente cuando la puerta era abierta, Jimin se sentía gelatina en esos momentos, llevó sus dedos a la boca saboreando su propia esencia y observando con morbo los ojos oscuros y dilatados de Jungkook.

Quiso levantarse para llegar a Jungkook pero el alto negó haciendo una señal para que se quedara en su lugar, atinó a hincarse y cuando tuvo a Jungkook parado totalmente frente a él, se abrazó a la cadera mientras besaba el bulto que tanto anhelaba sobre la tela del pantalón.

Jimin no sabía si estaba siendo castigado cuando fue levemente apartado, observó maravillado y con un poco de ansias como Jungkook bajaba el cierre de su pantalón con tranquilidad, tragó saliva cuando sus dedos jugaron con el elástico del bóxer hasta bajarlo lentamente, bajo la atenta mirada del pelinegro.

Jungkook salió por completo tanto de su pantalón como de su bóxer y Jimin no lo pensó dos veces para llevar a sus labios al pene de Jungkook.

Sus labios succionaban el largo con ansiedad hasta llegar al nudo saboreando la textura mientras cerraba los ojos y gemía complacido al sentir la fuerte mano enterrada en su cabello, creando un suave vaivén con sus caderas contra su boca.

WolfDonde viven las historias. Descúbrelo ahora