29 - Último

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Le resultaba difícil volver a su rutina diaria cuando todo el tiempo solo pensaba en Chanyeol, su rostro apuesto, su perfume caro, lo bien que le quedaba usar traje y el abrazo de despedida que se habían dado. Por más que se decía a sí mismo que pronto habría oportunidad, no hacía más que sentirse culpable. Debió decir o hacer algo más, al menos él lo había estado buscando desde que salió y él solo pensaba mas no actuaba. Le molestaba ser así.  

Aunque la realidad era que no podía dejar el restaurante y correr a Seul en busca de su felicidad dejando todo atrás, la abuela Jin no estaba pasando por un buen momento como para que la dejara. Su familia estaba presionándole una vez más para que venda el lugar y ella al fin descanse en un acilo. La idea no sonaba descabellada si tan solo la abuela no pensara de otra forma, ella deseaba que el restaurante continuara con la atención al público como lo habían estado haciendo sus ancestros, era una tradición que ella no quería que muriera. Nadie de su familia deseaba quedarse con el lugar, mucho menos sabían cocinar o les gustaba la idea de manejar un restaurante. 

—¿Kyungsoo?

El mencionado dejó de picar las verduras, la abuela estaba sentada separando las lechugas.

—¿Ese amigo tuyo es del que me habías hablado?

Kyungsoo asintió. La abuela sabía parte de toda su historia, pero solo necesario. 

—¿Lo invitaste a que nos visitara?

Kyungsoo negó. Carajo, nada hacía bien.

—Era muy alto...

—¿Verdad que sí? —se animó. 

Además de apuesto quiso agregar pero no se animó a decirlo en voz alta.

—Hijo, si vendo el lugar —La abuela cambió de tema y él escuchó atento. —, no me gustaría que te quedaras solo.

Aún cuando ella estaba con dificultades y discusiones se preocupaba por su bienestar, ellos mantenían ese tipo de afecto familiar donde la felicidad del otro era importante. 

Se acercó y se arrodilló a su lado. 

—No te preocupes por mí. —Le sostuvo las manos y le sonrió con toda sinceridad. —Mi gratitud no va ser suficiente por todo lo que has hecho por mí. Quiero que hagas lo que creas correcto, no me gusta verte disgustada con tus hijos, ellos se preocupan por ti —Kyungsoo trató de animarla. 

La nostalgia de la abuela fue notoria, debía tomar una decisión. 

En las siguientes semanas la dueña decidió poner el lugar en venta para tranquilidad de sus hijos y nietos, toda su vida se la había pasado trabajando y cuidando del lugar, era hora de dar un paso al costado.  Colocaron la mayoría de las pertenencias en cajas de mudanza.  

Los hijos de la anciana la llevaron un fin de semana de paseo a un distrito cercano porque no estaba bien anímicamente. Kyungsoo la animó a que despejara su mente, se despidió de ella y regresó al lugar sabiendo que era sus últimos días ahí. La abuela regresaría el lunes y después de ello todo cambiaría para ambos.

Ni bien ingresó al restaurante tocaron la puerta. Kyungsoo se sobresaltó sabiendo que los vecinos no hacían visitas sin avisar. Estiró sus músculos listo para cualquier ataque. 

Cuando abrió la puerta Chanyeol estaba de pie ahí. Con ropa casual que lo hacía lucir más joven que antes. Su cabello estaba ligeramente desordenado. La sonrisa que tenía le permitía remarcar su hoyuelo. 

—¿Qué te trae por aquí? —preguntó sin saludar y dando un paso al lado dejándolo ingresar. Se sintió nervioso con solo verlo.

—Aunque no lo creas, vine por negocios. 

PASILLO 06 CELDA 12 | CHANSOO | FINALIZADOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora