Capítulo 30

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Mire la maleta que estaba en la cama y analice que ropa usaría para ir a las famosas cabañas, mi teléfono sonó y comencé a estresarme.

Héctor

Paso por ti en una hora

<<!Tan pronto!>>

Ok

Lance un par de pantalones de mezclilla, unas cuantas blusas y dos pares de tenis, busque todo lo necesario y con prisa lo lance a la maleta, me puse ropa cómoda y Héctor llamo

—Ábreme

Caminé hacia la puerta, abrí y Héctor entro sonriente

—Hola. —me dio un beso en la comisura de los labios.

El aroma de su loción invadió mis fosas nasales y provoco que mi corazón latiera con fuerza

—Te extrañe. —Me miro fijamente, se mordió los labios y me dio un abrazo.

Le correspondí, también lo había extrañado, me beso despacio y como era mi costumbre, me deje llevar, caminamos a la sala sin dejar de besarnos, se quito la playera y lentamente me recostó en el sillón, continuo besándome y se deshizo de mi ropa, acaricie cada centímetro de su piel, y le quite el pantalón, después los bóxer y acaricie su miembro que ya se encontraba erecto, abrió mis piernas con delicadeza y me penetro, los movimientos eran lentos, era una sensación diferente, mi corazón latía con rapidez, mire su rostro y acaricié su pelo, después nos tomamos de las manos, volvió a besarme y llegamos juntos al clímax.

—De verdad te amo.—me dio un beso.

<< Yo también, pero no puedo estar bien contigo.>>

Nos vestimos en silencio y caminamos hacia su auto, el trayecto estaba siendo ameno, no paraba de platicar de lo genial que había sido su infancia, me sentía fascinada por saber más de él, respire profundo inhalando el aire que tenía un ligero olor a pino, mire por la ventana y un montón de árboles se asomaban alrededor, a lo lejos se podían visualizar las cabañas.

—Estoy un poco nerviosa.

—Esbozó una pequeña sonrisa y tomó mi mano mientras conducía.—No te sientas así , te sentirás cómoda lo prometo, además no sabes lo feliz que me hace el que hayas venido.

Me mordí los labios y seguí admirando el paisaje, nos acercamos a la cabaña, comenzaba a hacer un poco de frío, me puse una chamarra y después encendí un cigarro para calmar mis nervios.

Cuando se estacionó me baje del auto y volví a respirar profundo, mire a mi alrededor, todo era realmente bello, estábamos rodeados de árboles y cabañas enormes que se distinguían por su color marrón , se escuchaba el silbido de los pajaritos y se podía percibir una paz inmensa, el aire era puro y distinto al que estaba acostumbrada.

Un Par de perritos jugaban alegres cerca de donde estaba parada, me acerqué a ellos para poderlos acariciar.

—¡Hola bebés!—Les hice unos mimos y los acaricie, ellos movieron su colita alegres.

—¡Baileys!,¡Kahlua!—gritó una chica que se acercaba hacia nosotros.—Disculpa.

—No, no molestan yo me acerque a ellos.

—¡Ahh! Genial suelen ser muy efusivos.—los cachorros de inmediato se pusieron junto a ella.

—Son muy lindos.

—Muchas gracias—Sonrió

—¡Renata, ven! —Gritó una chica

—¡Ohh!,vámonos bebés.—Los miro y en seguida a mi.—¡Hasta luego!—esbozo una sonrisa y camino en dirección contraria mientras los cachorros la seguían.

Respire profundo y camine hacia Hector que me esperaba recargado en su auto

—¿Quieres un perrito?

—Si, incluso un gato, pero no, estaría solito mucho tiempo y no quiero eso.

—Cierto

Me tomo la mano y caminamos hacia la cabaña, toco la puerta y en seguida abuelita Pam se asomo por la ventana, al vernos esbozo una sonrisa y lentamente abrió la puerta.

—¡Niña!—Me abrazo y dio un beso en la mejilla

—Hola

Hector se acercó a ella, la abrazó y le dio un beso en la mejilla, caminamos al interior de la cabaña, todos se encontraban reunidos en la cocina discutiendo sobre lo que comprarían de comer, la madre de Héctor se percató de nuestra presencia y camino hacia nosotros quitando su atención de la platica.

—¡Ay! ¡Alinee si pudiste venir!—me abrazo con fuerza.

—Hola, y hola a todos.—levante la mano saludando.

Saludaron al unísono y Héctor saludó a sus padres con un abrazo.

—Estábamos pensando en lo que vamos a comer, ¿A ustedes que se les antoja?

Hector y yo nos miramos y nos alzamos de hombros.

—Pues cerca hay muchos restaurantes pequeños y familiares, podemos ir a uno y así se evitan cocinar—Opine

—Genial, no se diga mas.—Aplaudió la abuelita Pam

—Las tías de Héctor se levantaron de las butacas aliviadas por no tener que cocinar.— ¡Genial vámonos!

En seguida todos se dirigieron a la puerta, Héctor me tomo de la mano y me susurró.

—¿Has ido alguna vez a uno de esos restaurantes?

Negué con la cabeza y apreté los labios, él sonrió y siguió a su familia, nos acomodamos en los autos y pocos minutos después aparcamos en una calle llena de lugares para comer, la abuelita Pam eligió uno y todos la siguieron sin rechistar, nos acomodamos alrededor de la mesa y miramos el menú, cada quien eligió un platillo y comimos mientras escuchaba los planes que tenían para pasar el fin de semana, Héctor me miraba y sonreía, acariciaba mi pierna para hacerme sentir que tenía su atención.

—¿Estas cómoda?—susurro.

Asentí con la cabeza y apreté una sonrisa, realmente me sentía cómoda, era lindo estar con su familia y muy diferente a lo que usualmente estaba acostumbrada.

El mesero se acercó a la mesa para saber si se nos ofrecía algo más ya que todos habíamos terminado de comer.

—La cuenta por favor, pero antes de eso, ¿Nos podría tomar una foto?— Greta le dio el teléfono al mesero sin dejarlo responder.

—Yo se las tomó —me ofrecí.

—Tonterías, tú tienes que salir en la foto—Frunció el ceño.

Me levante sin rechistar ante su molestia, nos acomodamos alrededor de la abuelita Pam, Héctor me abrazo y Julieta se colocó a mi lado, sonreímos y ella me susurró.

—Me caes bien, cuida mucho a mi hermano.

Esbocé una sonrisa sin saber que contestar.

<< Si tan solo lo nuestro fuera cierto me sentiría plena, pero estoy viviendo una mentira, realmente siento algo por él, pero ya inicié mi venganza y no hay marcha atrás, además no se que tanto este fingiendo el, así que solo tengo que disfrutar el momento.>>

Yo soy AlineeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora