Parte 14

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Me dirigí al gimnasio y el señor estrógenos me dio una rutina sencilla, pero mato cada musculo de mi cuerpo, la recepcionista cuando me veía sufrir apretaba una sonrisa y seguía tecleando en su computadora, una hora y media después regrese a casa sintiendo que un camión me había pasado por encima, decidí no ir a la oficina y adelantar trabajo desde casa, al anochecer camine a la cafetería para verme con las chicas y platicar un rato, no quería verlas pero tenía que continuar con mi plan, entre mas cerca estuviera mejor, fui la primera en llegar, me senté en una mesa al aire libre y encendí un cigarro, ordené un café helado mientras esperaba, Karina se acercó a mi y me saludo con un beso en la mejilla.

—¿Como estás?

—Bien, ¿Y tú?

—Todo marcha bien.

—Me alegra.

—Héctor ya le comento a Santiago.

—Ash. —rodé los ojos.

—Te dije que lo haría.

—Me regalo esta linda cartera. —le mostré la cartera que estaba sobre la mesa.

—Es hermosa, — la miro. — me imagino que no van a regresar.

—No, me hubiera gustado, pero estoy mas enfocada en mi plan.

—¿Sigues con eso?, creí que lo habías olvidado.

—No. —sonreí. —Y tengo mucho que contarte.

—No quiero saber.

—Deberías, ellas sabían todo lo que Genna hizo, ¿Tu porque no habrías de saberlo?

—No Alinee.

—Ignacio es Casado y Celinee no lo sabe.

—Te dije que no quería saberlo. —se tapó la cara.

Me reí y en ese momento llegaron Celinee, Karla y Genna, platicamos sobre trabajo y entonces Genna hizo un puchero y miró su teléfono.

—El chico que conocimos en el antro no me ha llamado.

Apreté los labios y omití una sonrisa.

—Tal vez fuiste muy fácil. —dijo Karla mientras soltaba una carcajada. —Es mentira amiga.

—Eres una idiota. — me miró —¿A ti ya te llamo?

—No. —Mentí.

—¿Y qué tal las cosas con Víctor? —mire a Karla.

—Ha estado un poco cortante, pero me imagino que está ocupado en el trabajo.

Volví a reír internamente. 《 Esto está saliendo mejor de lo que pensaba. 》

—¿Y con Ignacio?

—Pues cada día es más cariñoso. —dijo Celinee emocionada.

—《Claro es la culpa》—Que bien.

—Karina me fulmino discretamente con la mirada y cambio el tema. —Las quería invitar a mi nueva casa el viernes, Santiago y yo viviremos juntos y queremos celebrarlo.

—¿De verdad?, ¡Felicidades!, ¿Porque no nos habías dicho nada? —le di un abrazo.

—Queríamos que fuera sorpresa.

—Por supuesto que iré.

—Y yo. —dijo Karla.

—¿Solo iremos nosotras? —Genna encendió un cigarro.

—Pueden traer a sus novios.

—Gracias ahí estaremos Ignacio y yo.

Seguimos platicando de tonterías y nos despedimos después de una hora, Karina se quedó conmigo y caminamos rumbo a mi casa.

—¿Cómo puedes?

—¿Qué?

—Saber lo de Celinee y no sentir algo.

—Ah vaya que siento algo.

—Entrecerró los ojos. –No me digas que te sientes muy triste.

—Claro que no, por el contrario, me alegra, me da muchísima risa todo esto, el karma es maravilloso, ah y el chico del antro ya me busco a mi.

—Karina abrió la boca y en seguida la cerro. – No voy a preguntar.

—Tú te la pierdes.

Entramos a casa y mientas esperábamos a que Santiago llegara por ella, me platico lo feliz que se sentía por vivir con él, se sentía completa, y estaba emocionada porque fuéramos a conocer su nuevo hogar, me conto como habían elegido sus muebles y estaban por adoptar una mascota, al llegar su novio se despidió de mí con un abrazo, encendí la televisión y recibí un mensaje de Víctor.

—Hola.

—Hola, ¿Cómo estás?

—Bien gracias, ¿Qué haces?

—Nada ¿Y tú?

—Saliendo de la oficina.

—Ahh muy bien y... ¿Qué vas a cenar?

—No lo sé, pero me gustaría invitarte a comer mañana.

—Estás saliendo con Karla.

—Lo se, si te hubiera conocido primero la situación sería distinta.

—jajaja, nos vemos mañana

—Pasó por ti.

—No, mejor nos vemos en algún lugar.

—Ok, ¿En dónde?

—En la Avenida principal hay un restaurante se llama "Cálidos" y venden comida italiana

—Suena bien, ahí nos vemos a las 3, ¿Te parece?

—Ok, nos vemos mañana.

《 Ya cayó 》


Por la mañana me arregle para ver a Víctor, no es que me gustará el, pero si la idea de salir con él sin que Karla supiera.

《 Pobre, tan ilusionada que esta. 》


Llegue a la oficina y mi jefe me pidió que fuera a verlo, suspiré y camine a su lugar, toque la puerta un poco nerviosa y salude cortes.

—Buenos días Licenciado.

—Alinee siéntate por favor.

Tragué saliva, me senté frente a él y sonreí débilmente.

—Tu trabajo ha sido todo un éxito, los proveedores con los que trataste han decidido darnos un descuento para las compras que tengo planeadas, la Licenciada Olivia se va de la empresa y quisiera ofrecerte su puesto. —dijo serio.

—¡¿De verdad?!

—Si, tal vez las funciones varíen ligeramente, pero me gustaría que te quedaras ahí, confío plenamente en ti.

—¡Estoy sumamente agradecida! –sonreí. —No le fallaré.

—Yo sé que no, también quiero que me ayudes a encontrar a alguien que ocupe tu puesto, tienes 15 días para hacerlo.

—De acuerdo, muchísimas gracias por la oportunidad.

Continuó dándome instrucciones y después salí de su oficina queriendo explotar de felicidad, terminé unos pendientes y me dirigí a la comida con Víctor.

Yo soy AlineeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora