Parte 10

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Salí temprano de casa y me dirigí a la librería donde había conocido a Arturo, necesitaba confírmalo con él, necesitaba saber su versión, tal vez por eso no me había buscado, por culpa de Genna, tal vez ella le había gustado más que yo, mi cabeza no paraba de dar vueltas, respiré profundo al llegar al centro comercial, camine nerviosa, me mordí los labios y abrí la puerta de la librería, entonces lo vi detrás del mostrador acomodando algunos libros, me acerque lentamente, ni siquiera había practicado como le preguntaría, me deje llevar por mi impulso, levanto la mirada y al verme abrió los ojos sorprendido y sonrió ligeramente.

—Hola.

—Hola, sé que estás trabajando, pero necesito hablar contigo.

—¿Estas bien?

—No lo sé, por eso necesito hablar contigo.

Miro a su alrededor, le hizo una seña a uno de los encargados y salimos de la librería, nos sentamos en una banca dentro de la plaza y me miro confuso.

—Lamento haberte buscado así.

—Y yo lamento no haberlo hecho.

—¿Qué? —arrugue la frente.

—Pensé que no te volvería a ver, lamento no haberte buscado.

—¿Porque no lo hiciste?

—Torció la boca y suspiro. —No quisiera decírtelo, no me siento cómodo diciéndolo.

—Fue por una de mis amigas ¿verdad?

—¿Qué es lo que sabes?

—Mejor tú dímelo, quiero confirmarlo.

—Suspiro. —Pues... el día que me llevaste a esa fiesta, mientras tú me esperabas para irnos, tú amiga, la de ojos de color, me acorralo en el baño y me beso, te juro que me quite en seguida y fui contigo, me sentí desconcertado, es decir, es una de tus mejores amigas, no quise decirte porque no quería arruinar tu amistad, que tuvieran problemas y fuera mi culpa.

Me quede perpleja al escucharlo, era cierto y no me habían dicho nada, Genna había actuado como si nada.

—Perra. — negué con la cabeza.

—Quería evitarte un mal momento. — Torció la boca.

—Me lo hubieras dicho. —le dije molesta.

—No me hubieras creído.

Punto a su favor, nunca hubiera dudado de ellas.

—Gracias por confirmarlo, aunque... no entiendo porque te alejaste, es decir, pudiste ocultarlo.

—No quería ocultarlo, estando contigo... sabiendo lo que sucedió, es como traicionarte y aunque no lo creas, fue difícil alejarme de ti.

—Ya, me hubiera gustado alguna explicación, pero es tarde para eso, creí que el problema había sido yo. —sonreí con ironía y negué con la cabeza.

—Me gustaría que saliéramos de vez en cuando.

—Apreté los labios y me levanté. —Tal vez, y gracias de nuevo.

Se levantó y me abrazo, quería llorar en sus brazos, pero me contuve, me dio un beso en la mejilla y salí de la plaza con un nudo en la garganta, camine sin rumbo, necesitaba despejarme, rato después regrese a casa y me recosté en mi cama, no me sentía con ánimos, seguí dándole vueltas al asunto, lo iba a dejar pasar, haría como que nada sucedió, pero definitivamente habían perdido mi confianza, Karina tenía razón, no era fácil.

Mi teléfono sonó y eran ellas, como cada semana estaban organizando nuestra cita en la cafetería, decidí ignorarlas, no quería verlas aun, pondría alguna excusa de trabajo, encendí la televisión y prepare palomitas, necesitaba estar sola conmigo misma.

Yo soy AlineeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora