Parte 12

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Me levante temprano y me dirigí al gimnasio, salude a la recepcionista y el señor estrógenos se acercó a mí, me enseño una rutina para acoplar mi cuerpo al ejercicio, veinte minutos después me estaba arrepintiendo de haberme inscrito, no tenía condición física en lo absoluto, una hora después me sentía agotada, regrese a mi casa para darme una ducha e ir a la oficina, cuando llegue, Silvia tenia agendadas para mí un par de reuniones, al salir de ese ajetreo fui a un centro comercial para comer y cómprame algo de ropa nueva, necesitaba algo mas ajustado y provocativo, también compre varias tangas de encaje, horas después de recorrer todas las tiendas del centro comercial , me dirigí a casa y aparqué el auto, subí las escaleras con todas mis bolsas y Héctor estaba parado en la puerta tocando el timbre tambaleando los pies y con dos bolsas en la mano.

—Hola.

—Giró sobre sus pies y me miró sorprendido. —Ah, yo... Hola. —se rasco la cabeza con la mano libre.

—¿Qué haces aquí? —camine hacia la puerta, deje las bolsas en el suelo y busque las llaves.

—Quería verte y te traje algo de cenar por si tenías hambre.

—Abrí la puerta. —Pasa.

Dejé las bolsas en el sillón y se sentó incómodo en una silla del comedor, saco un par de hot dogs, me senté a su lado, mi estómago de verdad lo agradecía.

—Gracias.

—¿Que has hecho?

—Lo de siempre, trabajar. —le di una mordida al hot dog. — ¿Y tú?

—También y pensar mucho.

—《No le preguntes en qué 》Uhmmm, ¿Cómo está tu familia?

—Bien, gracias, te traje algo. —me dio la bolsa que había dejado sobre la mesa.

—Gracias. —me limpié con una servilleta las manos y la abrí, dentro había una preciosa cartera negra con perlas blancas. —¡Woow, es hermosa, muchas gracias!, ¿A qué se debe? —inconscientemente sonreí.

—Simplemente la vi y me acorde de ti. —sonrió.

—Muchas gracias es un lindo detalle, me encanta.

—Yo se que no quieres estar conmigo en una relación por lo que sucedió, pero quiero que seamos amigos.

—Suspiré con pesadez. — Lo intentaré.

—Gracias. —tomó mi mano.

Terminamos de cenar y se quedó un rato más conmigo platicando, realmente era un chico muy lindo, si no estuviera tan decepcionada y no tuviera un plan de venganza tal vez le hubiera dado una oportunidad.



Me di un baño y al salir me mire en el espejo, 《Necesito deshacerme de esta lonja. 》 toque mi estómago, me hice rizos en el cabello que despeiné para no parecer niña boba, me puse maquillaje un poco cargado, pinte mis labios de rojo y me puse un vestido azul de tirantes entallado, en la parte de la cintura la tela se transparentaba un poco, me puse tacones altos, me mire en el espejo satisfecha con lo que veía, subí a mi auto y aparqué afuera del bar.

Alinee

—¿Ya llegaron?

Genna

—Ya, pero está para dormirse.

Karina

—Voy para allá.

Karla

—¿De verdad?

Genna

—Si.

Alinee

—Pues vamos de antro.

Genna

—¡Si, si, si, si, porfavor!

Karla

—¿A cuál?

Karina

—Cerca de la casa de Alinee hay uno muy bueno.

Genna

—¿Dónde estás Alinee?

Alinee

—Aquí afuera del bar, sube tu trasero a mi auto.

Karla

—¿Qué antro?

Karina

—Se llama "el círculo"

Karla

—Bonito nombre, nos vemos allá.

Genna camino a mi auto moviendo las caderas, usaba tacones blancos y un vestido negro entallado con detalles en los hombros del mismo color que sus zapatos.

—Hola nena. — le dio una calada a su cigarrillo de menta.

—Hola. —sonreí con falsedad.

—De verdad estaba de flojera, todo vacío y creo estamos muy arregladas para un bar. —miro mi vestido.

—Si lo noté cuando me subí al auto.

Genna encendió la radio y bailo en el asiento, llegamos al lugar y Karina estaba esperando afuera con Santiago de la mano, estaba lleno, nos dieron lugar en una mesa un poco alejada de la pista, después llegó Celinee con Ignacio y Karla.

—¿No se supone que vendrías acompañada? —Genna le pregunto a Karla con un tono de burla.

—Se supone —dijo molesta.

—¿Qué pasó? —fingí preocupación, pero me moría de risa, era momento de que me alegraran las desgracias ajenas.

—Pues no me contesta.

—Te pareces a Alinee con Erick. —dijo Genna negando con la cabeza.

—《Perra》Si, pero ya dejé de ser estúpida. —sonreí con sarcasmo.

—Celinee apretó los labios omitiendo una risa. —Seguro te contesta más tarde, mejor vamos a beber y a bailar.

Karina y Santiago fueron a la pista junto con Celinee e Ignacio mientras nosotras nos quedamos platicando, sonreímos a una mesa donde habían varios chicos, uno de ellos levantó un vaso y guiñó el ojo, Genna acomodo su cabello y sonrió regresando la mirada hacia nosotras.

—El mesero se acercó con tres vasos de whisky. —Los envía el muchacho de la otra mesa. —señaló en dirección al chico que coqueteaba.

Las tres levantamos el brazo agradeciendo, el celular de Karla sonó y salió en seguida del lugar para contestar dejándonos solas a Genna y a mi.

—Es hora de la casería.

Sonreí y di un sorbo al whisky. 《 Y es hora de mi venganza también. 》

Yo soy AlineeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora