Parte 18

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—Debes contarme todo. — Karina se sentó a mi lado.

—¿Todo de qué?

—¿Regresaste con Héctor?

—Por supuesto que no.

—Con más razón debes contarme todo.

—Entrecerré los ojos, di una calada a mi cigarrillo y suspiré. —Simplemente fingimos, no quería darle el gusto a Genna, él si quiere regresar y la verdad es que también me gustaría.... pero le dije que no, estoy enfocada en vengarme.

—Ay no puede ser. —se dejó caer en las almohadas del sillón y dio un ligero golpe a su frente. —Eres una Tonta.

—Claro que no, el tonto fue el, yo no inicié esto.

Rodo los ojos, en ese momento vibro mi celular y apareció en la pantalla el nombre de Víctor.

—Hola linda, ya volví del viaje, ¿Puedo verte?

Karina me miro atónita después de ver la pantalla del celular.

—Dime que no es el mismo Víctor que estoy pensando.

—Claro que lo es. — dije con ego.

—¡Alinee, basta!, esto no esta bien, no es correcto.

—No estoy diciendo que lo sea.

—Entonces no lo hagas, no es la manera.

—¡Yo sé que no! —dije intentando contener el llanto. —Pero quiero que sientan lo que yo.

—¡No Alinee, ellas lo pagan de modo distinto, piénsalo!, Genna está tan necesitada de atención que tiene que buscar tus sobras y cariño de cualquier muchacho que se encuentra, Celinee no sabe que esta con alguien casado y Karla se consiguió un novio infiel, después estarán llorando y preguntándose que hicieron mal.

—Solo estoy ayudando un poco a su karma.

—Esto no te saldrá bien. —se levantó y salió de mi apartamento.

Las lagrimas comenzaron a salir, Karina tenia razón, pero también sabia que debía completar lo que ya había empezado, necesitaba la satisfacción de haber provocado su dolor. Mire el celular y le conteste a Víctor.

—Claro, si quieres ven a mi casa, podemos tomar un café y platicar.

—Me encanta la idea.

Me limpie las lagrimas y me di un baño, arregle mi cabello, me vestí sencilla, encendí un cigarro y tocaron el timbre, abrí sonriente y Víctor me dio un beso enseguida.

—Hola mi rubio. —dije coqueta.

—Tenía ganas de verte

—Qué bueno, ¿Cómo te fue? —lo invite a sentarse.

—Muy bien, estoy cerrando un par de negocios y tengo un viaje la próxima semana y quería que fueras conmigo.

—¿Qué? — pregunté sorprendida—¿Por qué?

—Quiero que tengamos una aventura. — sonrió coqueto y emocionado.

—《Venganza contra Karla, casi lista 》— ¿A dónde?

—A Guanajuato.

—Pero tengo que trabajar. —hice una mueca.

—Será un fin de semana.

—De acuerdo.

《¿De acuerdo? ¿De verdad quiero ir?, ¿Y si le digo que no puedo? Pero necesito vengarme y tengo que hacerlo, vaya quien iba a pensar que haría este tipo de cosas. 》

—Te compre algo.

—¿Qué? —pregunte emocionada.

Estiro una bolsa grande de regalo, la tomé nerviosa y la abrí, dentro había una bolsa de mano preciosa y de una marca de prestigio, era de color negro con detalles dorados.

—Woow, es hermosa.

—Qué bueno que te gusto.

—Me encanta gracias.

—¿Quieres cenar algo?

—La verdad es que no.

—Entonces me voy, me siento un poco cansado, nos vemos el fin de semana.

—De acuerdo.

Nos despedimos con un corto beso en los labios y me fui a la cama. 《 Esto esta saliendo mejor de lo que pensaba. 》 mi celular vibro y desganada lo mire.

Mauricio

—Hola

—Hola ¿Cómo estás?

Sonreí mirando la pantalla, ya no me acordaba de él.

Bien, ¿Qué es de ti?

—Pues nada, todo igual ¿Y tú?

—Mucho trabajo, ¿Crees que podamos salir el fin de semana?

—No, lo siento, tengo planes, pero nos podemos ver la siguiente semana.

—Está bien, de verdad quiero verte.

Tocaron el timbre, miré la hora y ya era tarde, me levanté sigilosamente y me asomé por la mirilla, abrí la puerta y Héctor se tambaleaba en el umbral, al verme me abrazo y el olor a alcohol me mareo.

—Nena te necesito.

—¿Qué? —pregunte confundida.

—Alinee...—arrastró la lengua. —Ya que no quieres ser mi novia, quiero proponerte que seas la vaca más grande de mi ganado. —abrió los brazos.

No sabía si reírme por la escena que estaba presenciando u ofenderme por lo que me estaba diciendo.

—Así por lo menos podré tenerte un poquito, — junto su dedo índice con el pulgar y entrecerró los ojos. —cercaaaa de mí. —enseguida hizo un puchero y se dejó caer en la sala. —¿Quieres ser mi vaca? —Estiró los brazos. –Alinee... ándale.

Me crucé de brazos y apreté los labios para no carcajearme, se veía muy gracioso y tierno, ¿Pero ser su vaca? ¿Qué bobada es esa?

—Suspiré y me senté a su lado. — Ay Héctor.

—Ándale. —me miro sacando el labio superior.

—¿Que es esa bobada de ser tú vaca?

—De mi ganado. –aumentó levantando su dedo índice.

—Bueno eso.

—Bueno, — me miro y en seguida sus manos. — aunque no seamos novios, seguimos saliendo y puedes toquetearme, y no me enojare si tienes novio, bueno si me enojare, pero me aguantare.

—Arque una ceja y me cruce de brazos, no esperaba esto de él, es prácticamente lo que estaba haciendo con Víctor, sonaba tentador, pero de verdad sentía algo por Héctor. —No.

—Bufo y se cruzó de brazos. —Necesito una cerveza. —se levantó y husmeo en mi refrigerador, en seguida regreso a mi lado, dio un sorbo y suspiro negando con la cabeza.

—Encendí un cigarro y me acomodé en el sillón. — ¿Y.... solamente viniste a decirme que sea tu vaca?

—Sip. —dejo la cerveza sobre la mesa.

Di otra calada a mi cigarro y en seguida me lo quito con delicadeza, lo puso en el cenicero, rápidamente se colocó sobre mí y me tomo por las muñecas, me miró fijamente y me beso, me tomo por sorpresa, pero, aunque su aliento sabia a alcohol, lo seguí, deje que hiciera lo que quisiera, tenía ganas de el.

Yo soy AlineeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora