CUARENTA Y OCHO

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Leonardo no entendía como las manecillas del reloj avanzaban tan lentamente, estaba aburrido pensando en regresar a casa y estar con sus hermanos; la ausencia de Splinter marcaba muy gravemente la casa, no verlos cuando se van al trabajo y al regresar a casa que no este ahí, se les era doloroso. aunque debían asistir a sus trabajos, no estaban 100% listos para separarse completamente de la presencia de su padre; intentaban poner todo su empeño para poder continuar con sus vidas, pero la ausencia de Splinter los obligaba a mantener cierta tristeza en sus corazones. 


-Leo- Henríquez entro a la oficina, llamando la atención de su amigo.- hay una señora que quiere hablar contigo, ella esta afuera

-¿que?-pregunto el pelinegro sin entender- esta bien, hazla pasar 

-esta bien

Henríquez salió de la oficina, para que, minutos después volviera a entrar junto a una señora de unos 47 años mas o menos; Leonardo le sonrió invitándola a sentarse, Henríquez se disculpo y se retiro para darles privacidad.

-mi compañero me comento que quería hablar conmigo con urgencia- le sonrió, la mujer lo miro un tanto tímida- ¿le puedo ayudar en algo?

-necesito pedir un aislamiento de seguridad para mi-suspiro, Leonardo le presto atención- estoy en peligro de muerte, y necesito que un grupo de policía me resguarden en mi casa. se que ustedes no hacen eso con ciudadanos normales, pero si no fuera importante, no se lo vendría a pedir

-mire señora, podemos hacer eso si usted desea- Leonardo junto sus manos por encima de la mesa- pero el grupo que pongamos en su casa, debe ser menor, la mayoría de nuestros policías fueron trasladados a Francia, Inglaterra y España. y por eso, no hay mucho de nosotros aquí

-lo entiendo oficial- sonrió con angustia- pero en verdad es importante, por favor 

-esta bien, enviaré a 3 policías a resguardar su casa las 24 horas del día- comento ganándose una sonrisa de la señora- los iremos rotando para su seguridad, cualquier problema que tenga se comunica conmigo, y la ayudaremos al instante

-muchas gracias oficial Hamato-sonrió, luego se levanto y se retiro sin decir ninguna otra palabra


Leonardo se acomodo en su asiento mientras suspiraba, entrecerró los ojos mientras comenzaba a pensar en lo que sería un nuevo día de trabajo.


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-pareciera que hubiéramos vuelto a la niñez-sonrió el pelirrojo mientras le entregaba una sopa caliente a su hermano menor

-había olvidado la última vez que Mike y Doni se enfermaron juntos-Leonardo le entrego un plato de sopa a su hermano castaño- fue como......¿a los 10 años?

-si, Mike le contagió el resfriado a Doni, lo que termino en una montaña de virus andante-comento el pelinegro, suspirando, llevaba una mascarilla en su rostro para evitar el contagio

-olvidaba lo horrible que se sentía estar enfermo-comento el rubio, en tono infantil- lamento haberte contagiado hermano

-no te preocupes Mike-le comento inmediatamente el castaño, en el mismo estado que su hermano menor


los dos hermanos mayores sonrieron, retiraron los platos vacíos y dejaron a sus hermanos descansar; los dos bajaron al primer piso, en donde se dedicarían a hacer la limpieza que por supuesto le tocaba a sus hermanos menores, pero ellos estaban enfermos.

TOMAR NUESTROS CAMINOS  [TEMPORADA 2]✓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora