Hace 27 años, el Oráculo del Bosque de los Siete Sabios habló por primera vez después de siglos en silencio:
"La primera niña nacida en Luna Nueva no será hija de la Luna. Ella tendrá su propia magia, y esa magia será la Luz en la Oscuridad. El fin...
― ¿Quién es tu Luna? ―En serio, Kyria ¿de dónde has sacado eso de la Luna?
No sabía de dónde había sacado esa información y ni por qué sabía que Luna es el nombre que se le da a la pareja de un Alfa. ¿Sería que mi cabeza empezaba a recordar? ¿Y por qué recordaba cosas así? ¿Tendría yo algo que ver con algún clan de hombres lobo? ¿Y si el de los ojos amarillos era algún familiar mío que me estaba buscando por desaparecer?
El dolor de cabeza volvió, de forma intensa... ese maldito dolor que me daba cada vez que intentaba recordar algo. Intenté no darle importancia y me puse a hacer cosas para mantenerme ocupada y no pensarlo más.
"PUM, PUM, PUM" sonó la puerta y fui a abrir.
― ¡Hola! Soy Esme. ―Entro y cerró la puerta. ―Tenía muchas ganas de conocerte. Tienes a toda la aldea revolucionada; hacía tanto que no venía nadie nuevo que me moría de ganas de conocerte.
― Yo soy Kyria. También me alegro de conocerte. Llevo en esta cabaña un día desde que salí del consultorio de Gertru y todavía no había conocido a nadie.
― Lo sé. Yo trabajo con Gertru en el consultorio. Bueno, en realidad soy su ayudante, la que sabe de verdad es Gertru. Se supone que me está enseñando porque después yo ocuparé su puesto, pero no es tan fácil, ¿sabes?
Era una chica muy graciosa y peculiar. Era rubia con el pelo largo y ojos azules, era muy delgada. Tenía una cara que me recordaba a una ardilla, parecía una mujer muy inteligente y no paraba de sonreír a todas horas. Aunque no paraba de hablar, había algo de ella que me gustó, tuve la sensación de que llegaríamos a ser grandes amigas.
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― Gracias por haberme cuidado durante todo este tiempo. ¿Te apetece comer o beber algo?
― ¿Tienes crema de cacahuete? Me encanta la crema de cacahuete.
― Creo que sí, ven a la cocina.
Fuimos a la cocina, rebusqué entre los armarios, todavía no sabía lo que tenía o lo que no tenía y al final lo encontré. Saque el bote de crema de cacahuete y ella enseguida cogió una cuchara y empezó a comerse el bote a cucharadas.
― Te dije que me encantaba. ―Yo mientras me senté enfrente de ella. ―No me des las gracias por cuidarte, nos repartimos el trabajo ¿sabes? Gertru y yo estábamos durante el día y por las noches venia Dante a velarte y cuidarte para que no te pasara nada. Pobrecillo, lo pasó tan mal.
- Eeeeeeh sí, eso he dicho sí. ―Dejó el bote de crema de cacahuete a un lado y miró hacia todas partes.― Bueno, vamos a lo que he venido. Me dijo Dante que necesitabas todo tipo de ropa y yo me he encargado de conseguirte de todo.
Había notado cómo cambió de tema rápidamente, pero preferí hacer como si no me hubiera dado cuenta. Dante se había quedado a cuidarme por las noches, por eso había una silla junto al lado de mi cama cuando desperté en el consultorio. Pero ¿por qué? ¿Y por qué lo había pasado mal? ¿Por qué no me había dicho nada de eso?