― UN AÑO ANTES DE LA APARICION DE KYRIA EN CLARO DE LUNA ―
Hoy era día quince y, como todos los días quince desde hacía trece años, estaba esperando a que viniera Edon. En todo este tiempo nos habíamos visto una vez al mes, tal y como nos prometimos, y nunca habíamos faltado a nuestra cita.
Fui hacia la puerta. Mi olfato de decía que Edon ya estaba allí.
― Sigues teniendo tan buen olfato como siempre, viejo.
― Pasa, pasa.
Edon entró en mi casa y se quitó la chaqueta de cuero que llevaba puesta. Estábamos en otoño y ya empezaba a refrescar. Mientras él dejaba la chaqueta, yo sacaba una cerveza, como ya era habitual.
― No sé cómo sigues teniendo esa chaqueta. Te recuerdo con ella puesta desde que eras solo un niño.
― Ya se ha convertido en una extensión de mi cuerpo.
― ¿Qué tal va todo por ahí, hermano?
― Extrañamente tranquilo.
― ¿Y eso qué significa? ¿Es bueno o malo?
― No sabría muy bien qué decirte. Llevamos un tiempo sin tener noticias de Cancervero ni de su Clan. En el consejo de Sabios hay opiniones muy divididas. Filtiarn piensa que se está preparando en silencio y adelantándose a nosotros, mientras que Morkan y Adulf creen que sabe su final ha llegado y que por eso se ha recluido del mundo.
― ¿Y tú qué opinas?
― Mi opinión se parece a la de Filtiarn. Creo que algo ocurre; no es normal no tener ninguna noticia suya después de tanto tiempo. Lo que no sé es lo que puede estar tramando. El oráculo tampoco ha vuelto a pronunciarse, lo que significa que todo sigue su curso, que todo se cumplirá tal y como estaba escrito. Pero no creo que esta aparente calma signifique que él ha abandonado o que se ha escondido del mundo exterior.
Alarick también estaba pensativo. Después de estos trece años escuchando todo lo que Edon contaba, intuía que algo no iba bien.
― Opino como tú, hermano. Debemos averiguar qué está pasando, es nuestra única oportunidad de adelantarnos a él.
― Sí... acecharé entre los Clanes, a ver si tienen algún tipo de información. En el Consejo no sabemos nada.
― No te acerques por el Clan de Cancervero, y mucho menos yendo solo. Ten cuidado también con el Clan de los Lobos de las Montañas. Nunca tuve claro su lealtad.
― Desde que cambiaron de Alfa, sus lealtades son variables; actúan según lo que crean mejor para su Clan. Pero no te preocupes, amigo, tendré cuidado.
La preocupación de ambos se reflejaba en sus rostros. La incertidumbre y el no saber qué camino seguir para descubrir las verdaderas intenciones de Cancervero, se había apoderado de ellos. Aún así, continuaron hablando. Aprovechaban cada quince no solo para tratar lo que les inquietaba, sino también para ponerse al día de su vida, de su rutina diaria. Ambos querían seguir mantener viva esa relación que una vez tuvieron que dejar atrás y que, años después, habían podido retomar. Eran dos hombres marcados por el destino, y nadie mejor que ellos podía comprenderse.
― ¿Y el chico? ¿Cómo lo lleva? ―preguntó Alarick.
― No podría estar más orgulloso de él. Tendrías que verle, Alarick. Es el mejor Alfa de los siete Clanes, y no lo digo porque sea mi hijo: es la verdad. Deberías ver cómo le quieren y le respetan en el Claro.
― Ha tenido un buen maestro.
― La vida nunca se lo ha puesto fácil. Lo he visto perdido tantas veces a lo largo de estos años... y yo no podía hacer nada, solo observarlo desde las sombras.
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Claro de Luna
FantasyHace 27 años, el Oráculo del Bosque de los Siete Sabios habló por primera vez después de siglos en silencio: "La primera niña nacida en Luna Nueva no será hija de la Luna. Ella tendrá su propia magia, y esa magia será la Luz en la Oscuridad. El fin...
