CAPÍTULO 13

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Parecía que la escena se repetía de nuevo: volvía a despertarme en el consultorio de Gertru con un intenso dolor de cabeza. Me incorporé en la cama. La imagen que tenía delante de mí era desoladora, el consultorio se encontraba lleno de hombres, de todos nuestros hombres heridos a los que yo había salvado la noche anterior, y Gertru los dejo allí para observarlos. La imagen me impactó y me dolió profundamente; y ya no solo por ellos, sino porque sabía que esta imagen tarde o temprano podía volver a repetirse, incluso que sería muchísimo peor.

― Kyria.

Era Break, que se encontraba a mi lado. Había ido andando hasta mi cama, iba agarrado a una especie de bastón; seguramente todavía estaría débil. En su cara también se notaba que no estaba recuperado al cien por cien, pero, aun así, lo importante es que estaba vivo.

― Break.

Me fijé en que su cuerpo todavía emitía un ligero brillo, eran los restos de mi magia que seguían en su cuerpo. Apenas podía apreciarse a simple vista, pero yo sí podía notarlo. Break debió de saber lo que estaba pensando en ese momento, levantó sus manos, se las miro y, después, me miro a mí.

― Quería darte las gracias por lo que hiciste ayer por mí. Esme me lo ha contado todo.

― No tienes nada que agradecerme, Break; somos una familia, después de todo.

― Sí... lo siento. ―Eso lo dijo prácticamente en un susurro; parecía que le costaba dejar su orgullo a un lado, pero lo hizo―. Me he equivocado contigo desde el principio y quiero pedirte perdón. Sabía que pasaba algo, sabía que Dante me estaba ocultando cosas y actué como un imbécil. Pensaba que tramabas algo, que eras una infiltrada de Cancervero o algo así, y que te estabas aprovechando de Dante y de la situación. Aunque él no me lo había dicho, sabía que le gustabas y se sentía atraído por ti, y eso es lo que me daba miedo: que no fueras de fiar y te aprovecharas de sus sentimientos para usarlos en su contra. No tenía ni idea de la profecía, ni sabía que eras nuestra Luna. Esme habló con Dante hace unas horas y él le contó todo, y cuando ella vino a verme me lo dijo. Si lo hubiera sabido todo, las cosas hubieran sido muy distintas.

― Break, aceptó tus disculpas y te perdono. Pero si te soy sincera, no tienes nada de que disculparte, no sabias nada y tenías razones para dudar de mí, porque sí te estábamos ocultando cosas, aunque no fueran los motivos que tú pensabas. Si me pongo en tu lugar, seguramente habría actuado igual.

― Igualmente, Kyria, te debo mi vida; me debo a ti. Seré tu Beta más fiel, siempre estaré en deuda contigo. Cuando llegue el momento, lucharé por ti, siempre estaré a tu lado. El Clan se sentirá orgulloso de tener una Luna como tú.

― No me debes nada; lo único que quiero es que tú y Esme seáis felices, y que yo vea por fin vuestro compromiso y disfrute de vuestra felicidad.

Break puso su mano sobre mi hombro y sonrió. Después, lentamente, se fue andando hacia su cama y yo volví a quedarme dormida.

Cuando me desperté, noté que alguien estaba a mi lado.

¿Dante?

― Siento desilusionarte, creo que mi presencia no es lo que te esperabas.

Era Edon quien estaba a mi lado. Por un momento me desorienté, ya no estaba en el consultorio, sino en mi cabaña, tumbada en mi cama.

― ¿Cómo he llegado hasta aquí?

― Dante te trajo aquí y me pidió que te cuidara, hasta que te despertaras, por si necesitabas algo. Pensó que aquí estarías más tranquila.

― ¿Y dónde está? No lo he visto en todo el día ni he sabido nada de él.

Claro de LunaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora