CAPÍTULO 30

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Era Alarick, en cuanto dijo su nombre, nuestra posición de ataque cambió.

― Pero tú... estabas muerto ―No terminaba de procesar lo que me acababa de decir―. Todo el mundo cree que lo estás.

― Podría decirse que soy un fantasma. Estar aquí es peor que estar muerto.

Una pequeña sombra tapó la luz de la pequeña ventana, desviando nuestra atención de la conversación.

― ¡Sunny! ―Con todo lo ocurrido se me había olvidado de que Sunny me acompañaba―. Él nos ayudará.

― ¿Cómo quieres que nos ayude la mascota de tu novia? ―preguntó Atheneus escéptico.

― No es una simple mascota, ellos tienen un vínculo ―Me rasgué la camiseta y la partí en un par de trozos―. Necesito algo con lo que escribir.

― Usa tu sangre.

Hice caso a Atheneus y toqué la herida que tenía en el pecho; y la apreté con el dedo, me dolía, pero eso no me importaba. No paré de apretar hasta que comenzó a sangrar. Cogí un trozo de la camiseta que había roto y escribí: "RETENIDOS CANCERVERO - D."

Cuando la sangre se secó, doblé la tela para hacerla lo más pequeña posible y con el otro trozo la até a la pata de Sunny.

― Sunny, llévalo al Claro y entrégaselo a Break o Edon. Escucha atentamente porque esto es importante: Kyria no se puede enterar porque eso la pondría en peligro, ¿entiendes?

― ¡Pío!

― Gracias, pequeño amigo, confío en ti.

Sunny echó a volar, miraba fijamente cómo desaparecía a lo lejos. Ahora mismo, la única esperanza que teníamos dependía de él.

― ¿Y ahora qué hacemos?

― Lo único que podemos hacer es esperar, Atheneus.

― ¿Has dicho Kyria?

Me giré y miré a Alarick; que me miraba fijamente y tenía los ojos muy abiertos.

― Sí.

― ¿Está viva? ¿Mi hija está viva? ―Alarick puso las manos sobre mis hombros y me apretaba―. Entonces lo consiguió... Edon consiguió salvarla.

― ¿Mi padre la salvó?

Estaba confundido, mi padre nunca me dijo que fuera él quien la salvara, solo me avisó de su llegada al Clan.

― Durante todo este tiempo me hicieron creer que mi hija estaba muerta ―Alarick lloraba de felicidad, las lágrimas se escapaban de sus ojos.

― ¿Qué ocurrió, Alarick? ¿Cómo acabaste aquí?

― Es una larga historia.

― Tenemos tiempo para escucharla ―puntualizó Atheneus.

― Está bien, empezaré desde el principio ―Alarick hizo una breve pausa para coger aire y continuó ―. Hace veintisiete años, los oráculos hablaron prediciendo el nacimiento de una niña sin lobo durante Luna Nueva...

Alarick nos contó todo: cómo tuvo que huir con su hija recién nacida, dejando atrás a su Clan, su vida, sus costumbres y con el alma rota por haber perdido a su esposa. Nos contó cómo estuvo escondido con ella durante años, cambiando de un lugar a otro en el que vivir, sin tener un sitio fijo donde poder criar a su hija, con el miedo constante de sentir que lo perseguían. Cómo Kyria, cuando creció, le pidió dejar de mudarse y él finalmente, después de tantos años, le hizo caso y cómo Edon volvió a aparecer en sus vidas, después de muchos años buscándolos.

Claro de LunaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora