- 27 AÑOS ANTES -
Era una noche extraña, una atmósfera pesada cubría todo el cielo; la oscuridad cubría todo el Clan en una noche sin estrellas. Alarick, el Alfa de la manada del Clan de Claro de Luna, se encontraba vigilando junto a Edon, el Beta. No solo eran los líderes de la manada, su relación iba mucho más lejos: siempre fueron como hermanos, tenían la habilidad de saber lo que el otro pensaba, incluso de sentir cuando las cosas no iban bien o cuando alguno de los dos tenía preocupaciones o algo le inquietaba.
Esa noche fue uno de esos momentos. Se habían enterado de las nuevas noticias y Edon podía ver cómo la preocupación se apoderaba de su Alfa.
― ¿Entonces los rumores son ciertos, Alarick? ¿Hay una profecía?
― Sí, son ciertos. Hace apenas unas horas que acabo de venir de hablar con los sabios. Según las escrituras que han conseguido por la fuente del oráculo, dicen que la primera niña que nazca en Luna nueva no será hija de la Luna; sus poderes irán más allá. Pese a no tener el poder de transformación y carecer de lobo, su espíritu será el de una loba de la manada, tendrá la magia de la Luna. Ella será la destinada a acabar con Cancervero, será la que lidere a todos los Clanes hacia su triunfo. Podrá acabar con el primer hombre lobo que pisó la tierra y devolverá la hermandad y la paz que teníamos en nuestros orígenes, cuando él era solo un lobo solitario. ―Alarick hizo una pausa.― Cancervero lo sabe.
― Eso pone en peligro a esa niña; lo primero que hará es ir a por todas las niñas que nazcan en Luna nueva.
― Sí... los Sabios no han podido decirme de qué Clan podría tratarse, no lo saben.
Alarick miraba el cielo. Hoy era noche de Luna Nueva; podía ser cuestión de minutos que esa niña viniera al mundo.
Aisuru era la mujer de Alarick; estaban esperando su primer hijo. Aunque todavía era pronto para que naciera, todo ese asunto de la profecía de los oráculos lo único que conseguía era ponerle en tensión. No podía quitar de su cabeza las palabras de los Sabios.
Edon parecía leerle el pensamiento; llevaban juntos mucho tiempo, él siempre había sido su fiel Beta, su hermano.
― ¿Qué tal, Aisuru? ¿Cómo lleva el embarazo?
― Está preciosa y muy gordita. En los últimos días se ha encargado de volverme realmente loco, quiere empezar ya los preparativos para la habitación del cachorro. ―Alarick se reía.― Cosas de madres. Y eso que todavía está de siete meses. Pero es hablar del bebé y se le ilumina la cara.
― Los hijos nos cambian la vida. ―Edon le dio un golpe amistoso en el hombro.― Mi Dante nos trae locos. No para quieto, en cuanto le quitas la mirada de encima ya está tramando algo. Está tan grande ya, es todo un hombrecito. En dos semanas cumple ya tres años.
― Será tan buen lobo como su padre.
De repente, un revuelo a lo lejos les llamó la atención. Algo pasaba, un aullido les alertó del peligro. Alarick se transformó en lobo: un precioso lobo gris con manchas negras en la cabeza, y salió corriendo. Edon hizo lo mismo que su Alfa y le siguió. Según Alarick se iba acerando, pudo ver cómo Convel, uno de sus lobos guardianes, llevaba en su lomo a una mujer herida.
No podía ser...
― ¡AISURU! ¡AISURU! ¡AISURU! ―Alarick gritaba cuando vio que el cuerpo era el de su mujer.
Se volvió a transformar en hombre. Cogió a su mujer en brazos, pudo ver que estaba herida, no paraba de sangrar; tenía una profunda herida en su vientre, parecía un desgarro, como si le hubieran clavado una daga.
― Convel, ¿qué ha pasado?
― Nos atacaron, mi señor, mientras vigilábamos las fronteras. Fue una emboscada... Cancervero con su Clan... le apuñalaron, señor. No pudimos hacer nada.
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Claro de Luna
FantasyHace 27 años, el Oráculo del Bosque de los Siete Sabios habló por primera vez después de siglos en silencio: "La primera niña nacida en Luna Nueva no será hija de la Luna. Ella tendrá su propia magia, y esa magia será la Luz en la Oscuridad. El fin...
