Hace 27 años, el Oráculo del Bosque de los Siete Sabios habló por primera vez después de siglos en silencio:
"La primera niña nacida en Luna Nueva no será hija de la Luna. Ella tendrá su propia magia, y esa magia será la Luz en la Oscuridad. El fin...
La Luna Llena se alzada poderosa encima de nosotros, tumbado sobre mi pecho estaba Dante. La herida de mi pecho estaba completamente curada, lo único que quedaba era una pequeña cicatriz que me recordaría durante toda mi vida lo que había pasado. Me encontraba mejor que nunca, sentía una fuerza nueva y poderosa dentro de mí, una fuerza que hasta ese momento nunca había sentido, pese a eso permanecía allí tumbada sobre el suelo, asimilando en mi cabeza todo lo que acababa de pasar.
Mis ojos miraban todo lo que tenían a su alrededor, analizando todo lo que ocurría. El cuerpo de Edon estaba cerca de nosotros, aunque era difícil verle allí tirado, sonreía para mis adentros recordando cómo por fin se había reencontrado con Azumi después de tantos años y que por fin podrían vivir juntos y disfrutar durante toda la eternidad los años que, mientras vivían, les fueron arrebatados.
Muchas voces de victoria sonaban a mi alrededor, podía adivinar perfectamente quiénes eran los que se alegraban, pensando que la profecía nunca se cumpliría, sabía que muchos me habían visto caer con la daga que Cancervero me había clavado en el pecho. Entre todas las voces de alegría que sonaban, había una que sonaba por encima del resto y que podía identificar perfectamente de quién se trataba.
ꟷ ¡Ha muerto! ¡Vuestra chica de la profecía ya no está en este mundo! ¡Ha caído! ¡Y yo he sido quien ha acabado con ella! Ahora todos seremos un mismo Clan y estaréis bajo mi mandato ¡LA NUEVA ERA HA LLEGADO!
Cerré los ojos, sonaban los gritos de terror de toda la gente inocente que estaba totalmente presa del pánico, sus gritos se metían en mi cuerpo. Volví a abrir los ojos y miré a la Luna, tenía un fuerte embrujo sobre mí, me obligué a no mirarla y volver a cerrar los ojos, de repente los gritos de la gente habían desaparecido, ya no podía oír nada.
Pese a tener los ojos cerrados podía notar el fuerte brillo que la Luna desprendía y en ese momento entendí lo que tenía que hacer, tal y como había dicho mi madre, tenía que buscar la fuente de mi poder y ya la había encontrado. El brillo de la Luna cubrió mi cuerpo y el de Dante por completo, como si se tratara de un hechizo. Comencé a experimentar un cambio sobre mi cuerpo, podía notar cómo esa luz que deprendía la Luna penetraba por el interior de mi piel, llegando a mis músculos, huesos y tejidos. Mi cuerpo se arqueó, mis piernas se acortaban, los huesos de mi cuerpo empezaron a romperse, aunque yo no sentía ningún dolor. Un montón de pelo empezó a crecer y a cubrirme todo el cuerpo, mi cara se alargaba y mis dientes se hacían más grandes. Me notaba más fuerte y más poderosa de lo que nunca me había sentido. Mi cuerpo emitía luz, la misma luz que emitía el cuerpo de Sunny, la misma luz que emitía mi cuerpo cuando se transformaba al usar mi magia, la misma luz que la Luna.
Cancervero estaba bastante retirado de donde yo me encontraba y, aunque no podía ver, sí podía sentir todo lo que estaba pasando. Escuché a mi padre gritar a lo lejos, sorprendido.
ꟷ ¡Es una loba!
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