Hace 27 años, el Oráculo del Bosque de los Siete Sabios habló por primera vez después de siglos en silencio:
"La primera niña nacida en Luna Nueva no será hija de la Luna. Ella tendrá su propia magia, y esa magia será la Luz en la Oscuridad. El fin...
Un enorme edificio se alzaba frente a mí. Era blanco con destellos dorados, de forma circular, tenía siete torres que se elevaban hasta el cielo. En el centro del edificio, una intensa columna de luz descendía del cielo atravesándolo por el medio.
El camino para llegar hacia la entrada principal era de mármol, flanqueado por dos canales de agua cristalina que corrían el agua a los lados, y adornado con árboles perfectamente alineados que extendían su sombra. Todo le daba un aspecto majestuoso.
A lo largo del pasillo ondeaban las banderas de los siete Clanes. Me detuve un instante a observar sus escudos, tan distintos entre sí y, al mismo tiempo todos imponentes. El del Clan de los Lobos Blancos mostraba una "B" dentro de un círculo coronado y rodeado de enredaderas.
El escudo del Clan del Trueno exhibía un rayo azul sobre un fondo marrón.
El escudo de los Hijos del Sol, era un círculo con el ojo de ra, el símbolo del sol para los egipcios. Estaba sobre un fondo negro y el ojo estaba en un color blanco.
El del Clan de la Armada Gris era un escudo atravesado por una espada, con dos calaveras de lobo que se miraban fijamente y en la parte de atrás salían unas alas desplegadas.
El emblema del Clan de los Lobos de Fuego, era un lobo envuelto en llamas de ojos azules y rasgados.
El emblema del Clan de los lobos de la montaña era una especie de espiral verde como la hierba.
Y, por último, el nuestro, el Escudo del Clan Claro de Luna, eran dos lobos enfrentados, unidos por la cola y una pata, con una media luna en el círculo que se formaba entre ambos.
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Cuando pasamos bajo nuestro estandarte, llegamos por fin a la puerta principal. Ni siquiera tuvimos tiempo de anunciar nuestra llegada, allí estaban, esperándonos, los siete Sabios.
Uno de ellos se adelantó. Debía rondar los sesenta años, era bastante más joven que los demás. Llevaba la barba recortada, su pelo también era gris, aunque algunos mechones negros aún se resistían. Vestía una chaqueta de cuero que lo distinguía de los otros. Era grande y fuerte, aunque menos corpulento que los demás Sabios.
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