Hace 27 años, el Oráculo del Bosque de los Siete Sabios habló por primera vez después de siglos en silencio:
"La primera niña nacida en Luna Nueva no será hija de la Luna. Ella tendrá su propia magia, y esa magia será la Luz en la Oscuridad. El fin...
Seguíamos tumbados junto a la cascada; el agua que caía salpicaba nuestras caras. Se había levantado una brisa agradable; mis piernas estaban enroscadas en las de Dante y mi cabeza apoyada en su pecho. El latido de nuestros corazones se había sincronizado; él tocaba mi pelo, yo acariciaba sus cicatrices.
― Te lo pusiste.
Le miré sin entender muy bien a qué se refería.
― El collar.
― Sí.
― Lo dejé para que te protegiera mientras no estaba. Es un collar de protección, era de mi madre; es de los pocos recuerdos que me quedan de ella.
― Cuando no tengas que volver a irte, te lo daré.
― No; cuando no haga falta proteger a nadie será cuando me lo darás.
Le sonreí, mientras seguía acariciándole. Con mis manos toqué una cicatriz que sobresalía más que el resto.
― Son marcas de guerra.
― ¿De guerra?
― Podría decirse. Esas que estás tocando me las hizo otro hombre lobo, uno que intentó atacar el Clan. Fue al principio de ser nombrado Alfa; era un lobo extremadamente fuerte, me desgarró el costado.
― ¿Sabes quién era?
― No, seguramente del Clan de Cancervero. Suelen ser los únicos que atacan otros Clanes; a lo mejor su Beta, no te puedo decir.
― ¿No conoces a los miembros de su Clan?
― No, son escurridizos como serpientes; no se dejan ver fácilmente. A ese le pillé acechando y le asalté.
Me incorporé y me quedé sentada mirando a Dante.
― Dante, quiero contarte una cosa.
Dante me miró muy serio y, con un gesto de preocupación en su cara, también se incorporó y se sentó frente a mí. Me cogió mi pelo y me lo colocó detrás de la oreja.
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― ¿Qué pasa, lobita?
No sabía por dónde empezar a contarle el sueño que tuve; sabía que iba a ser algo incómodo de contar, y más a él. Pero necesitaba hacerlo. Dante era la persona en la que más confiaba, la que más se preocupaba por mí; era mi compañero, y no me gustaba ocultarle nada.
― El otro día tuve un recuerdo.
― ¿Qué tipo de recuerdo?
― No fue un recuerdo tal cual, fue un sueño, pero sé que no era un sueño normal; sabía que eso lo había vivido. Le pregunté a Edon si podía ser algún tipo de recuerdo, y me dijo que sí podía ser.
― ¿Se lo contaste a Edon?
― No, solamente le pregunté si era posible recuperar recuerdos a través de los sueños. ―Dante asintió con la cabeza.― Me da cosa contarte esto, espero que no me juzgues, pero necesito hacerlo.