Hace 27 años, el Oráculo del Bosque de los Siete Sabios habló por primera vez después de siglos en silencio:
"La primera niña nacida en Luna Nueva no será hija de la Luna. Ella tendrá su propia magia, y esa magia será la Luz en la Oscuridad. El fin...
Miraba el cuerpo de Lucil; yacía en el suelo sin vida. La tierra de su alrededor estaba manchada de su sangre. No podía apartar la vista de ella; era la primera vez que quitaba la vida a alguien. Aunque lo hubiera hecho por evitar su agonía y sufrimiento, no podía evitar mirar mis manos con horror.
ꟷ Sé lo que sientes ꟷdijo Cancerveroꟷ. Todos hemos tenido una primera vez.
Le miré; apenas había una chispa de culpabilidad en su ojo amarillo, su semblante era de una fría indiferencia.
ꟷ Era tu hija.
ꟷ Ella nunca mereció ese título; siempre fue débil de corazón.
Me levanté del suelo y miré fijamente a Cancervero. Observé su rosto, su mirada y me fijé con atención en el parche negro que llevaba tapando uno de sus ojos. Empecé a atar hilos en mi cabeza; recordé cómo Lucil, antes de morir, echaba su mano hacia uno de sus ojos. Sabía que ella intentaba decirme algo. ¿Y si era eso? ¿Y si lo que quería decir Lucil es que le atacara a los ojos? Tal vez era un punto débil, puede que incluso fuera el único punto débil que tenía. Él nunca había llevado un parche en el ojo; si ahora lo llevaba, significaba que le había pasado algo, que alguien había conseguido herirle. Lucil había perdido sus últimos minutos de vida intentando ayudarme y ahora era mi oportunidad. Tenía más o menos claro lo que tenía que hacer, pero tenía que ser más inteligente que él. Cancervero no contaba con que yo tuviera esa información; él seguía pensando que yo le veía como alguien invencible y, por primera vez, algo jugaba a nuestro favor.
ꟷ ¿Has visto lo que hay a tu alrededor? ꟷhizo un gesto con la mano para que mirara.
Giré la cabeza y miré todo lo que me rodeaba, y era absolutamente espantoso y desolador. A mi alrededor, decenas de cuerpos yacían sin vida en el suelo; los lobos luchaban los unos contra los otros con el único propósito de arrancarse la vida. La furia asesina se veía en sus miradas, independientemente del bando al que pertenecieran; lo único que querían era herirse y matarse entre ellos, y algún afortunado tendría la suerte de sobrevivir. Ninguno era dueño de sus propios actos; todos éramos peones en un tablero de ajedrez donde, hacía años, una profecía había decidido por nosotros que tenía que ser así.
Cancervero se situó a mi lado; podía sentir cómo su mano rozaba la mía. El contacto con su piel me daba verdaderos escalofríos y lo único que quería era acabar con él, ayudar a mi gente y terminar con tanta muerte y destrucción. Respiré hondo; no podía dejarme llevar por mis sentimientos, tenía que esperar a que llegara el momento perfecto.
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ꟷ Esto no tendría que ser así, Kyria.
ꟷ ¿Qué propones?
ꟷ Podríamos desafiar a los oráculos y dejar a un lado la profecía. Solo tú y yo tenemos el poder de cambiar las cosas; podemos acabar con todo esto y crear otro futuro. Juntos podríamos hacer cualquier cosa. ꟷCancervero me agarró de la mano y me giró para que lo miraraꟷ. Podemos unir nuestras fuerzas y crear un nuevo clan juntos, donde no haya guerras ni luchas, done podamos vivir en hermandad, donde nadie pueda decidir lo que tenemos que hacer o cuál es nuestro futuro.