De repente me encontraba tumbada en la cama con un montón de ojos mirándome. Dante, Gertru, Esme y Edon estaban a mí alrededor, y sobre mi hombro estaba Sunny.
―Es un milagro ―dijo Gertru.
― ¿Qué es lo que ha pasado exactamente? ―pregunté, desorientada.
Dante me miraba; tenía los ojos hinchados de llorar, tenía mala cara, ojeras y se podía ver el cansancio que acumulaba. Tenía sus manos puestas sobre las mías y las apretaba muy fuerte, como si todavía no se creyera lo que acababa de pasar.
― ¿No lo recuerdas, lobita?
― Recuerdo que estábamos los cuatro juntos. Tú te fuiste a por más bebida y yo me fui a buscar un servicio. Mientras iba, vi a Edon. Llevaba toda la noche viéndole hacer cosas extrañas y le seguí.
― Estuve toda la noche con un extraño presentimiento; sabía que algo pasaba, que todo no iba bien. Me escondí por el bosque y detecté un olor inusual, diferente al de nuestro Clan, pero a la vez me resultaba conocido, así que me puse a seguirlo. Fue cuando vi a sus hombres entrando en el Claro y corrí hacia la plaza para avisar. Si hubiera sabido que estabas ahí, no me habría ido... ―Edon lo decía claramente afectado; se notaba que se sentía culpable de lo que había pasado.
― Nadie sabía lo que iba a pasar, querido ―Gertru agarró a Edon del hombro en señal de apoyo.
― No fue tu culpa, Edon. No te sientas mal por eso. Al entrar al bosque fue cuando me lo encontré. Me pilló desprevenida y, si os soy sincera, había bebido demasiado. Por eso tuvo ventaja sobre mí, me dejó completamente indefensa... y yo tenía que haber sido más rápida. Y luego, fue cuando apareció Dante y se lanzó sobre él. El resto de la historia ya la sabéis.
No quería entrar en detalles de lo que había pasado cuando Cancervero y yo estábamos solos. No quería volver a recordarlo, volver a sentir el miedo y lo indefensa que me sentía en ese momento.
― Antes de que mi padre llegara a la plaza avisando de que habían entrado, pude sentir por nuestro lazo que algo no iba bien. Sentía tu corazón acelerado y tu miedo. Por eso aparecí yo antes que los demás.
― Fuiste brillante interponiendo el escudo de protección entre vosotros y Cancervero. Eso le pilló completamente desprevenido. Buen trabajo, Kyria ―me dijo Edon.
― Lástima que no fuera lo suficientemente rápida ―me toqué el abdomen, donde todavía estaban los puntos que me había puesto Gertru.
― Pero me salvaste la vida, otra vez.
Miré a Dante y le sonreí. No hacía falta hablar para que él supiera cuál era mi respuesta.
― Aun así, fue brillante. Por primera vez ha sufrido las consecuencias de tu magia después de tu renacimiento. Ahora sabe lo grande que es tu poder.
― Solo levante un escudo protector, Edon.
La verdad, que tampoco me parecía para tanto. No era la primera vez que levantaba ese tipo de escudos, aunque sí era la primera vez que lo hacía con tan poco tiempo y para utilizarlo como defensa inmediata. No sabía lo que podría producir si trataban de atravesarlo.
― Un escudo que lo lanzó por los aires y que le hizo retroceder y huir. Y eso sin que estuvieras en plenas facultades.
― Después de todo eso, Dante te trajo aquí, y Esme y yo te curamos y te cosí la herida.
― Pero eso no fue suficiente. Pasaste la noche con fiebres altas y delirando, hablabas continuamente en sueños. La herida estaba infectada y la infección fue la que te provocaba las fiebres. Gertru te puso antibiótico, pero aun así no mejoraba ―dijo Dante.
ESTÁS LEYENDO
Claro de Luna
FantasyHace 27 años, el Oráculo del Bosque de los Siete Sabios habló por primera vez después de siglos en silencio: "La primera niña nacida en Luna Nueva no será hija de la Luna. Ella tendrá su propia magia, y esa magia será la Luz en la Oscuridad. El fin...
