CAPÍTULO 32

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Salí a toda prisa de la cabaña y fui hacia la plaza, en ese momento no podía pensar en nada más que en los sentimientos que tenía, me daba igual lo que pudieran decirme, me daba igual que intentaran convencerme, llegados a este punto por primera vez iba a hacer lo que yo creía que era correcto y no lo que los demás creían que sería mejor para mí.

En la plaza todavía quedaba gente después de lo ocurrido con Magnus, los escuchaba hablar de todo lo que estaba pasando, hablaban de los Alfas, de Dante e incluso de mí, sin importarles que estuviera a su lado, apreté los puños cuando pase por delante suya, sentí sus ojos observándome a cada paso que daba, era la primera vez que seguía transformada dentro de la Aldea e imaginaba que verme así también les habría impactado, pero me daba igual.

Me coloqué en el centro de la plaza y subí los brazos hacia arriba, la ira y el enfado que sentía se canalizo a través de mi magia y rayos de luz empezaron a salir de mis manos en alto a toda velocidad. Los rayos salían uno tras otro disparados al cielo, una especie de cúpula que rodeaba la Aldea se empezó a crear por encima de nuestras cabezas. Volví a echar otro rayo y otro y otro... así hasta que toda la Aldea se cubrió con la luz de esos rayos, creando un escudo protector perfecto en forma de cúpula.

La gente me observaba sin entender lo que estaba haciendo, podía sentir su miedo apoderándose de ellos, pese a que sabían que yo era la destinada a acabar con el mal lo único que causaba en ellos mis actos y mi imagen era de un auténtico recelo y desconfianza.

- ¿Qué estás haciendo hija?

Gertru se encontraba en frente de mí, pero me daba igual que fuera ella, nadie iba a convencerme de no llevar a cabo lo que quería hacer.

-Protegeros a todos, con este escudo nadie podrá atacar la Aldea. Ahora que no hay ningún Alfa aquí será el primer lugar al que vengan, no quiero que gente inocente siga muriendo sin apenas tener oportunidad para defenderse.

- ¿Y tú dónde vas? -Mi tía miraba fijamente el arco que sobresalía por mi espalda y la daba que llevaba en mi cintura.

- Voy a por Dante y a matar a Cancerbero. No intentes impedírmelo tú también, no quiero hacerte daño.

- No voy a impedirte nada, tú sabes lo que tienes que hacer. Lo único que te pido es que los dos lleguéis a casa de una pieza, sanos y a salvo.

Mi tía me dio un beso nada más decir eso y justo después abandone el Clan con Sunny, que seguía volando junto a mí.

A mi paso, por el camino que seguía y según iba avanzando el tiempo seguía cambiando, el sol se cubría por fuertes nubes negras, el aire se levantaba y los animales desaparecían como si supieran lo que estaba por venir.

- EDON -

Gertru, Break y yo estábamos en la cabaña de Dante, necesitábamos trazar un nuevo plan, había visto como Kyria había levantado ese escudo protector alrededor de toda la Aldea, necesitaba saber lo que había pasado y sabía que Gertru era la última persona que la había visto.

- ¿Se ha ido?

- Si. Y si tú no le hubieras ocultado las cosas, no se hubiera ido sola en el estado en el que esta, nada de esto habría pasado.

- ¿Y qué otra cosa podía hacer Gertru? Lo único que intentaba era protegerla y cumplir lo que mi hijo me había dicho, bastante le he fallado a lo largo de mi vida como para fallarle también en esto.

- No es una niña Edon, nadie puede mandar sobre su voluntad. Me pareció mal cuando Alarick y tu decidisteis borrar todos sus recuerdos sin que ella no supiera y me parece mal que la intentéis ocultar información porque vosotros penséis que es lo mejor para ella ¿Realmente te parece que lo que acaba de pasar es lo mejor para ella? ¿De verdad crees que ocultándole las cosas la habéis protegido de algo?

Claro de LunaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora