CAPITULO 15

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La puerta se cerró detrás de Asher y su presencia llenó la habitación de inmediato.

—¡Asher, cariño! ¡Qué sorpresa! ¿Por qué no me dijiste que vendrías? —Stella entrelazó las manos con nerviosismo, entre la alegría y la curiosidad.

—Quería hablar contigo sobre algo muy importante, pero veo que tienes compañía —Asher mantuvo la mirada fija en ella—. Pero… ¿de qué estaban hablando y qué es lo que no puedo saber?

Me mordí el labio, conteniendo la sonrisa, y señalé con discreción a Stella y a Elina.

—¡Yo! Estaba planeando comprarte un regalo, ¿verdad, chicas? —hice un pequeño gesto cómplice hacia ellas.

—¡Así es! —Stella guiñó un ojo a Elina—. Eloy quería comprarte algo, así que le pedí a Elina que no se lo dijera a Milán. Pero ya escuchaste todo…

Asher sonrió ampliamente, sus ojos brillaban de curiosidad y diversión.

—¿Un regalo para mí? —se acercó un poco, con un tono que mezclaba sorpresa y alegría.

—¡Sí! Como ahora somos amigos, quería darte un presente por todo lo que has hecho por mí —sentí que mi corazón latía más rápido.

Asher bajó la mirada, algo avergonzado, y rió suavemente.

—Debí avisar que venía… ahora me quedaré sin sorpresa —se encogió de hombros.

—No te preocupes, igual te lo daré —sonreí y le ofrecí una mirada cómplice.

—¿En serio? —levantó la vista de nuevo y dejó que una pequeña sonrisa se dibujara en su rostro.

—¡Claro! —sentí la emoción burbujear en el aire.

—¡Estaré esperando! —se acomodó un poco en la silla, como si la idea del regalo le provocara un cálido cosquilleo de anticipación.

La sala estaba cálida y llena de risas; Asher, Stella y Elina conversaban con naturalidad. Stella se recostó en el sillón, con la mirada brillante y curiosa.

Asher, con una media sonrisa, jugueteaba con el borde de la mesa, como si buscara la forma de iniciar la conversación importante que había mencionado antes. Elina cruzó las piernas en el sofá y observó la escena con entusiasmo.

—Muy bien, amor —Stella inclinó la cabeza, con un tono curioso—. ¿Y dime, qué era eso tan importante de lo que querías hablar?

Él dejó escapar un leve suspiro y encogió los hombros, sus ojos recorriendo la habitación.

—Ah, sí, olvídalo, preciosa. No era tan importante. Que te parece si mejor hacemos algo juntos esta noche.

Stella se adelantó un poco, apoyando el codo en la rodilla.

—¿Como qué?

Él sonrió con suavidad, relajándose.

—¡No sé! Podríamos preparar la cena y comer juntos, ¿qué te parece?

Stella rió, ladeando la cabeza y acomodándose mejor en el sillón.

—A mí me parece una buena idea. ¿Y ustedes qué opinan, chicas?

Sentí un leve peso en el pecho; debía volver a casa temprano y el tiempo se me escapaba.

—¡Lo siento, chicos! Hoy tengo que llegar temprano a casa —me levanté del sillón y me alisé la ropa.

—Igual yo, chicos. Esta noche, Milán y yo vamos a salir —Elina recogió sus cosas.

—Será para la próxima —Stella sonrió, prometiendo otra oportunidad.

DesilusiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora