Melissa
Estoy perpleja escuchando la nota de voz que Ferit me ha enviado; me acabo de levantar y lo primero que reviso es mi teléfono, Akın no está a mi lado por lo que probablemente es que se haya ido a hacer ejercicio.
Ferit está vociferando, quejándose, diciendo que alguien lo secuestró y que lo obligó a que me enviara el dinero.
—No sé con quién demonios estás saliendo, Melissa Deniz, pero ese tipo no es de fiar. ¿Te gustó enviar a sus hombres para amenazarme? Es que ni siquiera tenía que enviarte el dinero, por lo que veo ya ni lo necesitas. Pero ahí lo tienes, no tengo ningún lazo contigo de ahora en adelante. Si te metes en problemas por ese tipejo, no me importa. Ni me hables, porque no voy a tener contacto con la mujer de un mafioso.
¿Disculpa? ¿Pero qué le hicieron?
Reviso mi cuenta bancaria y ahí está el dinero que me tocaba por la venta del apartamento. El muy caradura lo había vendido hace unas semanas y no me había enviado mi parte. No tuve de otra que decirle a Akın, estaba furiosa, hasta que él sugirió hacerle una visita y hacer que me pagara.
Ya veo que hizo efecto, solo que espero no se haya pasado de la raya; porque Ferit está muy indignado por lo que ocurrió.
No le respondo su mensaje, es mejor no caer en tentaciones ni arrebatos, es mejor que las cosas entre nosotros termine de esta manera. Que finalmente no tenemos ningún lazo, porque desde que él traicionó mi confianza, nada es igual. Ni los sentimientos que pude haber tenido por él hace años.
Suspiro al notar que es otro día en Estambul, desde que llegamos he estado maravillada con la ciudad. Se ve muy diferente a hace cinco años. Ayer fuimos a la casa de mi cuñada Demet, una persona muy amable y buena onda. Me gustó su hospitalidad, nos llevó de paseo por el Bósforo en un yate. Estaba enamorada de la vista, de estar ahí disfrutando el momento con Akın, escuchando las historias de Demet y finalmente hablando en turco con fluidez.
Ayer me sentí diferente, como si hubiese extrañado hablar mi idioma natal. Algo que me movió los sentimientos y los recuerdos, pero intenté mucho no pensar en ello para no dañar el momento y disfrutar con las personas que tenía a mi alrededor.
Pasamos todo el día con Demet, hablamos mucho y acordamos volver a vernos.
Hoy no sé qué haré, ya me estoy cansando de estar en la habitación del hotel; aunque me siento más turista que local, puedo recordar algunas calles.
Aún estoy renuente en estar aquí, pero poco a poco me he ido dejando llevar. Disfrutar de la ciudad y vivir el momento.
Pero algo me hizo ruido hace dos días cuando salí a cenar con Akın; él me habló de volver, de hacer mi vida de nuevo en Estambul, le dije un rotundo no. A veces me siento mal por haber estado a la defensiva y sentirme evasiva con ese tema. Pero es que el venir para acá no quiere decir que volveré definitivamente. Estoy tratando de dar un paso, de reconciliarme con mis orígenes, pero no decidiendo volver.
Istemiyorum... No quiero.
Suelto un suspiro, no me había dado cuenta que había dejado de respirar con normalidad al pensar en esa situación.
Me levanto de la cama para poder comenzar el día, hoy quiero salir a dar una vuelta por la ciudad. No quiero seguir encerrada en estas cuatro paredes.
Yo puedo... Solo debo dar un respiro profundo e intentar ver todo con buenos ojos.
*
Al salir de la habitación veo a Akın parado en la sala con un sobre en las manos, Conrad está a su lado. Ellos no se dan cuenta de mi presencia, el hombre mayor se despide de mi novio y veo cómo él se queda pensativo. ¿Sucedió algo?
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Dulce deseo
ChickLitMelissa Deniz es una directora de museo que está cansada de vivir una vida rutinaria, pero tampoco hace algo para cambiarla. Se divorció hace seis meses y aún no tiene claro qué será de su vida cuando su exesposo le dé la mitad del dinero del aparta...
