Melissa
La sensación de calor me está haciendo sentir incómoda, por lo que abro los ojos y, por la claridad, los vuelvo a cerrar. Pero al darme cuenta que el cuerpo de Akın es quien está irradiando ese calor hacia a mí, me hace sentir en calma. Sin embargo, al moverme en mi puesto de la cama, él se despierta.
No fue un sueño, él realmente llegó anoche, dijo cosas bonitas y se acostó a mi lado.
Pensé que todo lo estaba soñando, y que él vendría el lunes o el martes, pero no, es domingo y él está aquí conmigo.
—Buenos días, hermosa —me saluda con su voz de recién despertado, una voz más rasposa.
Sus ojos se abren con dificultad, pero cuando me mira, sonríe. También le sonrío.
—Buenos días, Akın. —Siento felicidad por estar viéndole en persona.
—Me estás viendo tan bonito que pareces un ángel.
Me rio por su comentario.
—Es que estoy feliz de que estés aquí. Te extrañé mucho —confieso sin temor. Él me da esa sonrisa con hoyuelos que tanto me encanta.
Akın me atrae a su cuerpo para abrazarme. Su cabeza se apoya en mi pecho. Mis manos inmediatamente comienzan a acariciarle el cabello y el cuello.
—No tanto como te extrañé a ti —dice, dándome un beso en el centro de mi pecho. Su cercanía me hace cosquillas.
— ¿Cómo estás? ¿Cómo te fue?
Esto se siente tan natural, como si siempre lo hiciéramos o lo hubiésemos hecho en una vida pasada. Me encanta la cercanía que tenemos, que hemos fortalecido en este tiempo. Además, tenerlo lejos me hizo añorarlo tanto, que estoy tan feliz de estar abrazándole.
—Iyiyim, canım. —Hace una pausa, mientras acaricia mi abdomen—. Bien, pudimos reunirnos con nuestro socio y con un empleado de Yıldız. Pero te extrañaba tanto que decidí venirme lo más pronto posible.
Una sonrisa se me escapa como enamorada sin retorno.
— ¿Y tú, güzelim?
—Tuve un buen sábado, ayer conocí a tu amiga Leslie, ¡está muy embarazada! —Me rio al recordar nuestro encuentro de ayer—. Me cayó muy bien, es divertida y se nota que te aprecia mucho.
Akın alza su cabeza para mirarme.
— ¿Y salieron? ¿Vino hasta aquí?
Le cuento que ella llegó al apartamento, pensando que él estaría aquí. Nos presentamos, hablamos un poco en casa y luego decidimos salir a un centro comercial porque ella necesitaba comprar algunas cosas para sus hijas.
Me sorprendió cuando me contó que su esposo tiene dos niñas de su anterior matrimonio y que tendrán un hijo juntos. Pero que ella amaba a sus hijas como si fueran suyas también.
Fue bonito hablar con Leslie, ya veo por qué se lleva tan bien con Akın.
—Sí, ella ama a las hijas de Raymond muchísimo.
—Me mostró fotos de ellos juntos. Su esposo me parece conocido, pero no sé de dónde.
Akın se ríe.
—Pues lo conocían como el Casanova de Seattle. Quizás lo escuchaste en algún lado.
—Tal vez, la verdad no sé —le digo riéndome—. Qué bueno que pudo amarrarlo y quedarse con él.
Akın me mira sorprendido, luego se echa a reír.
— ¿Quién es esta Melissa? —Me empieza a tocar y a hacer cosquillas, mi cuerpo reacciona de una vez e intenta que él deje de hacerlas—. ¿Cómo que amarrarlo? ¡Ay, Melis!
ESTÁS LEYENDO
Dulce deseo
ChickLitMelissa Deniz es una directora de museo que está cansada de vivir una vida rutinaria, pero tampoco hace algo para cambiarla. Se divorció hace seis meses y aún no tiene claro qué será de su vida cuando su exesposo le dé la mitad del dinero del aparta...
