XIX

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Nela POV.

Incontables lunares salpicaba su espalda desnuda, mientras Claudia dormía plácidamente a mi lado yo lo único que podía hacer era observar maravillada el mapa del cielo en su piel, eran como constelaciones que solo existían en ella y que yo tenia el placer y privilegio de observar.

Me atreví a trazar una línea señalando cada uno de sus lunares, ante mi leve tacto Claudia se movió un poco lo que me hizo apartar mi mano.

-¿Por qué te detienes? - su voz salió como un grave susurro, volteó su cara hacia mí y sonreía aun con los ojos cerrados.

-No quería despertarte- mentí

-Si no hubieses querido no lo hubieses hecho y solo pudiste seguir durmiendo a mi lado- me tomó por la cintura arrastrándome a ella -¿Entonces?

-Si quería despertarte. -confesé con una sonrisa.

-¿Por qué? -preguntó dándome un corto beso en los labios.

-Quería asegurarme que eras real y que no había sido un sueño. -le respondí devolviéndole el beso.

-Si esto es un sueño, es solo mío. -dijo acariciando mi mejilla.

-Pensé que no ibas a sobrevivir después de lo de anoche- bromee.

-Te estás dando mucho crédito Marianela. -presionó sus labios contra los míos ahogando la risa que le había causado mi comentario.

-¿Tú crees? -pregunte de manera atrevida.

-Demasiado. -Sus labios bajaron a mi cuello arrancándome un suspiro y haciendo que mis piernas temblaran ante el toque.

Sus labios se sentían tan bien sobre mi piel que simplemente no podía imaginar un futuro sin ellos, ya no podría vivir sin sus caricias, sus besos, su cuerpo y sin ella.

-Necesito mas de ti. -le dije en un susurro.

-¿Qué necesitas? -preguntó abandonando mi cuello.

-Prefiero mostrarte... -deje que mi mano se abriera camino entre sus piernas, haciéndola estremecer un poco.

La visión de sus ojos cerrándose, de sus dientes mordiendo sus labios provocaron en mí un volcán de emociones incontrolable, su respiración se volvió pesada, su pecho se elevó como las olas del mar, su mano se deslizó sobre la sábana que cubría nuestros cuerpos dejándonos completamente expuesta a la otra, su cara empezó a cobrar color y así, Claudia se estaba rindiendo ante mi.

-Te juro que me enloquece cuando haces conmigo lo que quieres. -admití en un susurro cerca de su oído sintiendola vibrar y pegarse cada vez más a mi -Pero esto... me encanta.

-Nela...- Claudia me beso con tanta necesidad que fui incapaz de sentir dolor cuando sus uñas se aferraron a mi espalda.

Arqueo su espalda y su gemido se perdió en mi boca mientras su cuerpo sucumbía ante la ola de placer que le estaba ofreciendo.

Me pregunto cuántas mujeres la habían visto de ese modo, cuantas habían podido extraer estos deliciosos sonidos de sus labios y deseando ser la única capaz de hacerlo.

-Quiero más, quiero más de ti Claudia.

Divina codicia producto de la privación, divino cuerpo que Claudia me concedió como una ofrenda.

-Toma lo que quieras. -dijo con un hilo de voz.

Luego de eso fuimos todo y nada.

Fuimos una fuerza abrasadora que saqueaba todo a su alrededor, caricias en una travesía infinita, cuerpos danzantes cargados de ansias, bocas hambrientas, mordiendo y lamiendo, fuimos sonidos que jamás había escuchado, solo cuando estábamos juntas.

Prohibido TocarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora