CELOS DE HERMANO MAYOR

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Habían pasado 14 días del nacimiento de Noah, el verano estaba llegando a su fin, pero las clases todavía no comenzaban, Charlotte iría por primera vez al Pre-k, Matt estaba todavía algo celoso de la bebé.

—¿Dónde está mi mami? — Matthew estaba llorando desconsoladamente.

—Aquí estoy, tranquilo, ¿Qué es lo que sucede? —

Matthew abrazó a su mamá. —No te veía—

—Estoy aquí, tranquilo— acarició su espalda.

Matt estaba con celos de hermano mayor, si bien podía comprender y estaba cómodo de que ahora tenía una nueva familia, su madre en pareja, Charlotte, Donna y ahora, una bebé en casa, quién consumía todo el tiempo de su mamá, cada que quería estar a solas con su mamá, Noah lloraba y debía atenderla, las cosas de la bebé estaban regadas por todas partes, ropa, pañales, biberones, cobijas, carriola, juguetes, se sentía invadido, él podía compartir a su mami con Charlotte, pero no tenía ganas de compartirla con Noah.

Esa tarde Travis se encontraba en el gimnasio local, trabajando como normalmente hacía, de pronto una chica llegó.

—Hola, ¿Busca informes? — Travis salió a ver.

—Claro, hola, hmmm, me gustaría saber acerca del baloncesto...—

—Claro—

La mujer se acercaba a Travis, invadiendo su espacio personal, era una chica probablemente de su edad, cabello color chocolate, ojos azules, bastante delgada, pero eso no quitaba que se miraba espectacular, muy alta, con un porte de modelo, se notaba que tenía clase y que no era de por aquí.

—Por cierto, mi nombre es Karlie, Karlie Kloss—

—Mucho gusto, Travis Kelce—

Ella se le quedó mirando coqueta, pero ahora mismo no iba a actuar, a Travis ya lo tenía en la mira y no lo iba a dejar ir tan fácilmente, no cuando le prometían una enorme cantidad de dinero que solucionaría todos sus problemas.


—Me voy a volver loca Selena— Noah estaba dormida y ella levantaba todo el desastre del cuarto.

—Tranquila, puedes manejarlo—

—Estoy teniendo una crisis, Matthew en estos días se ha portado tan dependiente de mí, ha llegado al grado de llorar si no me ve, y no es un llanto tranquilo, grita mucho—

—Vaya... Entonces esto es serio—

—Claro que lo es—

—¿Qué es lo que piensa Travis? —

—Él es demasiado paciente con todo este asunto, Donna me ha ayudado mucho, pero es una mujer de 72 años, no me gusta molestarla—

—Entonces calma, todo se va a acomodar—

—Necesito paciencia extra, no quiero que Joseph venga por su hijo y vea esto, no sería nada favorable que aproveche el momento y quiera tal vez... llevárselo más tiempo—

—Eso no va a pasar, él no tiene tiempo—

—Eso espero...—


Mientras, Joseph estaba realizando una llamada, en su casa de New Jersey.

—¿Ya fuiste a verlo? — Joe estaba nervioso.

—Ya, ya fui—

—¿Lo ubicaste bien? —

—Sí, no podría equivocarse nadie, ese hombre está súper alto—

Chispas vuelanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora