A duras penas pasa una pierna por encima de la moto. Se deja caer contra la cálida espalda del sujeto y se aferra, lo mejor que puede, a su chamarra. Gracias a eso no es arrancado de allí por el primer tipo en llegar a ellos. Están decididos a frustrar la huida y que sea la última noche de su vida.
Heechul quiere llorar. Heechul quiere gritar. Heechul quiere mandar todo a la mierda...
El motociclista asesta un golpe directo a la cabeza del atacante más cercano con una tonfa extensible que Heechul no sabe de dónde salió. ¿Este también es policía? Heechul duda otra vez. Se aterra. ¿Cómo saber si no está saliendo de la ratonera para caer en la boca del gato directamente?
Pero ya es muy tarde. La motocicleta se pone en marcha a toda velocidad levantando piedritas y polvo: salen disparados por el camino viejo y van en busca de una conexión que les permita acceder a la carretera nueva.
El aire frío de la noche refresca el rostro de Heechul, el chico respira profundo buscando llevar un poco de alivio a su cuerpo y a su mente. El simple hecho de alejarse de la dársena de contenedores viejos le hace sentir que el peligro está latente pero no inminente. Heechul necesita equilibrar sus emociones, sus nervios están hechos pedazos.
El desconocido guía con su mano derecha, el brazo izquierdo lo tiene torcido hacia atrás y sostiene a Heechul, asegurándose que no vaya a caer, a esa velocidad puede matarse.
Heechul tiembla de frío y cansancio, está haciendo un esfuerzo sobrehumano para sostenerse pero su cuerpo no responde bien. La noche es hermosa y el cielo brilla pero el chico no ve nada de eso, con los ojos cerrados apoya la frente en la espalda de su supuesto salvador.
El desconocido sigue a lo largo de la carretera nueva como si el diablo le mordiera el culo. Él no se está quejando, quiere poner distancia entre la milla dieciocho de la carretera nueva y su vida para siempre. Nunca se sobrepondrá de los recuerdos de esta noche: su lindo auto destrozado, su glamour arrastrado por el suelo, el cuerpo al límite de su resistencia, su vida al borde...
El motociclista gira la cabeza y mira a la distancia. Es la tercera vez que hace eso, se asegura de no tener "cola" detrás. Nadie parece perseguirlos. ¡Mejor! No obstante, sigue exigiéndole al vehículo el máximo de potencia. En esta ocasión se fija en Heechul, el muchacho es la viva estampa de la calamidad.
El desconocido comienza a desabotonarse la chamarra haciendo equilibrios con la moto. Mueve los hombros para llamar la atención de Heechul que capta la idea cuando la prenda cae por la espalda y el hombre libera los brazos con cuidado de no perder el control de la motocicleta.
HeeChul se pone la chamarra rápidamente, sin embargo,... sus ojos quedan pegados a la camisa que estaba debajo, él ha visto esa prenda dando vueltas en el aire esa noche en su club y luego colgada de la puerta del baño de hombres.
Siwon. ¡Es Siwon! HeeChul respira con alivio. ¿Por qué? ¡Ni idea! Él no conoce al hombre de nada y bien pudiera ser un asesino serial pero su pecho se siente menos apretado, su cabeza más centrada, su corazón más equilibrado. Es Siwon. Incluso, su hyung Joon lo conoce.
¡Oh, por Dios bendito! ¡Su hyung! ¡Su hyung!
-¡Teléfono! ¿Tienes un teléfono? Necesito un teléfono.- dice de pronto con una reacción tan violenta que la motocicleta se tambalea.
Heechul termina de abotonarse la chamarra y un cálido bienestar lo inunda por completo. Es el olor de Siwon que se desprende de la ropa la que, finalmente, trae calma a sus sentidos. A Heechul le gustaría solo reclinarse sobre este hombre eternamente y olvidar, él quiere olvidar, pero ...
El desconocido palmea el bolsillo izquierdo de la chamarra. Heechul saca el teléfono a prisa pero con cuidado.
-Doce, diecinueve, sesenta y dos.
Heechul teclea veloz el código que desbloquea el equipo. Tiene acceso. Marca rápidamente el número que se sabe de memoria. Contestan al primer timbre.
ESTÁS LEYENDO
Mi pareja, mi destino.
FanfictionSiwon persiguió el rastro, efímero, escurridizo, que hacía correr su sangre y latir su corazón con más fuerza. Eso era lo único que tenía y se aferraría. Siwon lo encontró, sus esfuerzos tuvieron recompensa al final... pero se llevó una sorpresa. "E...
