-¡Hyung,... estoy en casa!- gritó alegre Heechul.
Habían bajado del auto todas las compras y, haciendo malabares, lograron abrir la puerta de la casa de campo a donde los llevó el GPS.
Siwon hizo un barrido rápido de los alrededores: la discreta propiedad colindaba con campos de sembradíos y más allá con el bosque, en el pasado debió ser muy solitaria en medio de la nada. Un buen lugar para un bar de citas y acompañantes. La casa central se veía muy bien, sin duda alguna la habían restaurado en los últimos años. Él pudo ver desde el camino otras edificaciones pero indagaría después.
Ahora estaba más interesado en conocer a ese hombre, buen samaritano, que sostuvo la mano de su Luna con apenas catorce años y en el momento más crítico de su vida.
-¿Tú..?- exclamó Siwon dejando caer las bolsas sobre la mesa y mirando de frente al hombre que llegaba desde alguna habitación trasera.
-Hey, pero si tenemos visitas. Bienvenido a mi casa, vecino justo del pueblo de al lado...
Y Siwon se sintió muy relajado y hasta contento en presencia de su amigo el barman, que ahora ya tenía nombre, y que a su vez le devolvió una sonrisa cálida. Sí, el tipo le había dado buena vibra desde el principio, su instinto no se equivocó. ¡Gracias, madre Luna, por amparar a mi mate con buenas personas!
-Hyung...- llamó su atención Heechul zalamero como un gato- ¿la compraste?, ¿la compraste?, ¿la compraste?, ¿la compraste...?
Y por cada pregunta dió un salto hacia el refrigerador como un canguro. Lee se puso en medio de su camino como al descuido pretendiendo no verlo.
-No sé de lo que me hablas, mocoso.- el hombre se encogió de hombros con fingida indiferencia.
-Hyung...- insistió Heechul con una brillo malicioso en la mirada- ¿la compraste?
Y ambos protagonizaron una tonta y ridícula batalla por la puerta del refrigerador que hizo a Siwon reír.
-¡La compraste! ¡Siiii!!- fue el grito victorioso de su pareja cuando conquistó valerosamente la puerta y pudo abrirla de par en par.
Siwon pudo ver, en la parrilla del medio, solitaria para que nada pudiera dañarla, una hermosa tarta de chocolate mediana en una caja trasparente con logo dorado de una famosa dulcería de la ciudad.
-¡Voy a cocinar comida deliciosa!- chilló Heechul sin poder esconder su felicidad alzando los brazos y dando vueltas en su lugar- Voy a hacer carne de vaca coreana con vegetales, sopa de algas, tofu asado y acompañaremos todo con kimchi... ¡Es un buen plan, un excelente plan!
-Espera... ¿tú cocinarás? Odias la cocina como el diablo a la cruz. ¿Me estoy perdiendo de algo?- Lee estaba realmente asombrado.
-A Siwon le gusta mucho mi sabor, hyung...- respondió rápidamente sin pensar y, luego, su rostro se puso rojo, muy rojo.
Oh, sí, su maldita mente sucia le jugó una mala pasada y trajo desde su memoria calientes imágenes de Siwon mamando su polla con glotonería y pasión. Sus mejillas se incendiaron como antorchas.
Tuvo el impulso de justificarse pero si decía algo iba a ser muy evidente su morbo desbocado. ¿Por qué le pasaban estas cosas a él? Los tres se miraron por turnos. Todos estaban pensando lo mismo pero nadie decía nada. El primero en torcer los labios para no echarse a reír fue Siwon. Heechul quería que se abriera la tierra y se lo tragara. Finalmente, fue su hyung quien rompió el incómodo silencio.
-Vamos a organizar esas compras... muchacho calenturiento...
-¡Hyung..! - reclamó Heechul totalmente abochornado.
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Mi pareja, mi destino.
FanfictionSiwon persiguió el rastro, efímero, escurridizo, que hacía correr su sangre y latir su corazón con más fuerza. Eso era lo único que tenía y se aferraría. Siwon lo encontró, sus esfuerzos tuvieron recompensa al final... pero se llevó una sorpresa. "E...
