Capitulo 40

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-¿Listo?- pregunta Siwon que hoy hace de chofer para Heechul.

El elegante automóvil está parado junto a la acera en el imponente edificio de la compañía. Salen a recibirlo. Hace tiempo HeeChul designó un director general para la compañía, consejo de su hyung MongYul que siguió al pie de la letra y que consultó con el señor Huang, es él quien se ocupa del manejo diario de la empresa.

Todos saben que Heechul es el dueño pero también es de conocimiento público que prefiere mantenerse discretamente a un lado. Es por eso que no le gustan las comitivas, le parece ridículo eso de tener una decena de personas inclinándose ante él como muestran los k-dramas. Cada trimestre HeeChul viene y supervisa todo, es en especial quisquilloso con los documentos y los balances, no quiere fraudes ni desvíos de dinero.

Dentro de quince días la compañía recibirá a los accionistas y representantes para la reunión anual. Heechul toma especial interés en este evento al que asiste como observador sentado a un lado  del director general quien lidera la reunión. Esa es la razón por la que viene hoy a la compañía. Todo debe estar perfecto, no admitirá otro nivel de exigencia.

El señor Huang ya ha confirmado su asistencia, vendrá con su hijo mayor: se está sintiendo cansado y es hora del relevo. HeeChul irá por ellos la semana entrante al aeropuerto.

A HeeChul le espera una larga jornada hoy, serán muchas horas de chequear el cumplimiento de los últimos acuerdos, estudiar las demandas de los trabajadores, revisar los números que se discutirán con los accionistas, valorar las propuestas que se traen a la mesa para el siguiente período... pero él entiende que es necesario, es su compromiso y responsabilidad con la herencia que le dejó su hyung.

-Listo.- le responde el chico a su pareja con una sonrisa pícara pues sabe que Siwon está celoso.

Oh, sí, Siwon está que echa fuego por los ojos.  Heechul fue de compras la semana anterior a esa tienda exclusiva que tanto le gusta. Hoy, temprano, se duchó y con una sonrisa deslumbrante, frente al espejo, se deleitó con su figura.  Fue feliz como un niño.

De seda gris y entallado el hermoso vestido cubre sus hombros, dibuja sus brazos y da contorno a su cintura con un elegante lazo hacia la izquierda. Las medias finas en el mismo tono de su piel y los altos zapatos empinan su cuerpo dándole unos centímetros extra de estatura. En el brazo izquierdo una bolsa de diseñador y en su anular un solitario de diamantes. Su peluca negra crea rizos deliciosos en la base de su nuca y, al descuido, lustrosos bucles adornan su cara. Un sombrero clásico con malla discreta disimula un poco su rostro que lleva un maquillaje natural muy fresco.

Y Siwon se quiere morir al verlo tan bello que quita el aliento. Su lobo aúlla rabioso en su interior. Ambos saben que muchos malditos hombres se voltearán a mirar a su pareja, con ojos lujuriosos y pensamientos pervertidos en su mente. No, Siwon no quiere a otros perros codiciando a HeeChul. A la próxima reunión vendrá metido dentro de un saco de yute con dos círculos para los ojos... y ya. Siwon, el diseñador de modas.

Pero no hay nada que hacer: el director general abre la puerta y HeeChul se baja con la gracia propia de una gran dama. Después de lanzar un beso volador a su pareja con coquetería, toma su camino con total confianza y seguridad.

HeeChul no tiene una oficina propia en la compañía, considera que es ostentación y desperdicio. HeeChul utiliza la oficina principal donde el director general, con respeto y deferencia, puso a un lado de su escritorio aquel que perteneciera a MongYul y que solo usa su heredero. HeeChul tiene adoración por ese escritorio. Sobre el mueble tiene un portarretrato con una copia de la foto que se tomó junto a su hyung cuando tenía diecinueve años y un hermoso florero donde la secretaria tiene órdenes de poner rosas frescas cada dos o tres días.

Mi pareja, mi destino.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora