- Buenos días, Saerom - se escuchó desde la puerta de la tienda, Saerom se giró en su dirección y se encontró con Soobin.
- Oh, buenos días, Soobin - saludó, una sonrisa instantánea apareció en su rostro cuando se dio cuenta de que su turno había llegado a su fin.
- Gracias por cubrirme, Saerom, te debo una - dijo con una sonrisa, quitándose la chaqueta y poniéndose el delantal de cafetería.
Soobin le había enviado un mensaje a Saerom la noche anterior, pidiéndole que cambiaran de turno para que él pudiera ir a trabajar por la tarde ya que tenia unos asuntos que atender, Saerom estuvo más que feliz de aceptar.
Ese domingo era la mañana de Navidad, ¿y adivinen qué? Saerom todavía no tenía un regalo para Sunghoon. Ella ya había decidido que iban a cenar, que se iba a poner, incluso que le propondría oficializar su relación si él no lo hacía, pero le faltaba el maldito regalo.
- No es nada - respondió ella, quitándose el delantal y alcanzando su abrigo - ¿Te lo pasaste tan bien anoche que te despertaste con resaca?
- ¡No, no! - se rio, avergonzado de que esa fuera la imagen que Saerom tenía de él - Tenía una cita con el médico y olvidé que debía llegar en la mañana, perdón por escribirte tan tarde.
- No hay problema - ella rio.
Saerom miró la pantalla de su teléfono celular y pensó que tenía tiempo de ir a comprar algo para Sunghoon antes de irse a casa.
Se despidió de Soobin y frunció el ceño cuando, justo antes de salir del lugar, vio a través de las ventanas una figura parada frente a la tienda.
Cuando se acercó, una sonrisa se dibujó en sus labios al ver que era Sunghoon. Llevaba una gorra blanca y encima la capucha de su sudadera. Estaba fumando, pero cuando vio a Saerom salir del interior de la tienda se sacó el cigarrillo de la boca y le dedicó una pequeña sonrisa.
- ¿Viniste a recogerme? - Ella le preguntó, su sonrisa aún más grande después de escuchar sus propias palabras.
- Hmh - respondió - No estabas allí cuando me desperté.
Saerom sonrió con ternura. No era muy agradable desaparecer la mañana después de hacerlo con alguien, especialmente si había sentimientos de por medio.
- Soobin me pidió que cambiáramos de turno por hoy y acepté. Perdón por no avisarte - se acercó para abrazarlo, Sunghoon resopló. A Saerom le gustaban mucho los abrazos - Tira ese cigarrillo a la basura ahora mismo - murmuró contra él.
Luego de que él le obedeciera, ambos comenzaron a caminar sin ningún destino en particular.
- ¿Tienes el día libre? - Preguntó Saerom, levantando la vista para ver su rostro. Los moretones ya habían desaparecido casi por completo.
- Sí - respondió, asintiendo.
Saerom también asintió. Era la primera vez que ambos estaban libres... Y esta definitivamente no era una oportunidad que iba a desperdiciar.
- ¿Quieres tener una cita conmigo? - preguntó, dejando de caminar.
Sunghoon también se detuvo, mirándola confundido.
- ¿Eh?
Saerom nunca fue alguien extrovertida, y no le resultaba muy fácil de decir las cosas. Ella siempre fue muy tímida y reservada. Pero al estar con Sunghoon, se sentía como una persona completamente diferente.
Saerom nunca se imaginó escucharse a sí misma invitando a salir a un chico de una manera tan natural.
Saerom veía algo en Sunghoon que nadie más tenía.
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~𝑺𝒐𝒇𝒕𝒄𝒐𝒓𝒆 || 𝑷𝒂𝒓𝒌 𝑺𝒖𝒏𝒈𝒉𝒐𝒐𝒏 ღ
أدب الهواةLos superiores del instituto de Seúl consideran inaceptable que el nuevo alumno, a quien el director insistió en admitir, tenga malas notas y deciden enviarle un alumno para que desempeñe el papel de tutor. Baek Saerom es la que tiene mala suerte.
