Saerom tenía 8 años, ella era inteligente, muy inteligente. A tan temprana edad ya pensaba y organizaba cuidadosamente su futuro.
En ese momento ella quería estudiar derecho, creía que era una buena opción. Después de graduarse sería financieramente independiente, no tendría que depender de sus padres o de un novio rico para atender sus necesidades.
Ella también quería ayudar a los demás. Saerom sabía que el mundo era injusto y que los más fuertes siempre se aprovechaban de los débiles que a menudo quedaban solos. Y sabía que no podía salvarlos a todos, pero creía que incluso si pudiera mejorar la vida de una sola persona, valdría la pena.
Sus padres no eran ricos, su madre era ama de casa y su padre tenía un trabajo normal, pero era suficiente para sustentarlos a los tres.
A Saerom nunca le faltó nada.
Bueno, sí, tal vez había algo que estaba perdiendo:
Su madre.
Su querida madre enfermó gravemente y murió pocos meses después, los médicos le habían dado el nombre de la enfermedad, pero Saerom no lo recordaba, porque siempre pensó que a su madre no la había matado una enfermedad, sino la tristeza.
Su madre no era feliz, su marido no la hacía feliz. Era cruel con ella y con Saerom, podían pasar días sin saber nada de él porque se perdía en los bares, gastaba su dinero en alcohol y cuando regresaba a casa rara vez les hablaba. Pero eso era lo mejor, porque cuando lo hacía sólo salían palabras crueles e hirientes de su boca.
Saerom no entendía cómo su amable y cariñosa madre había terminado casándose con una persona como su padre. Ella no entendió y nunca le preguntó, aunque hasta el día de hoy se arrepiente de no haberlo hecho.
Después de la muerte de su madre todo se volvió gris, su padre se enojaba más seguido y había noches en las que Saerom no podía dormir por el horrible llanto que se escuchaba desde su dormitorio. Toda su ira y frustración la descargó contra ella.
''Saerom, nunca me dejarás, ¿verdad?'' era lo que él siempre le preguntaba una vez que caía la noche.
Y la verdad es que Saerom quería hacerlo. Ella quería dejarlo. Quería que su madre se la hubiera llevado con ella, porque estaba totalmente segura de que si había un lugar más abajo que donde ella estaba, era el infierno.
Saerom no tenía buenos recuerdos con su padre. No podía recordar el rostro del hombre sin esa expresión de enojo grabada en sus cejas.
Pero sí recordó aquel cumpleaños número 12, cuando su padre le dio un último regalo: Un cachorrito que hizo tan feliz a Saerom que, solo por un segundo, pensó que su padre era el mejor del mundo.
Había noches en las que Saerom soñaba con aquel día frío y nublado en el que regresaba del colegio y encontraba la casa en completo silencio. Era extraño, porque su padre no trabajaba por la tarde, y tras la muerte de su madre había dejado de salir a fiestas.
Saerom tardó varias horas en darse cuenta de que su padre nunca más volvería.
Saerom tardó varias horas en bajar al sótano y encontrar el cuerpo colgado de su padre, ya sin vida.
Saerom tenía 12 años cuando se quedó completamente sola en el mundo.
Los días no fueron fáciles. No sabía que su familia materna y paterna eran un infierno al igual que vivir con su padre. Todas sus tías eran malas, sus tíos eran raros y sus primos eran simplemente groseros. Finalmente llegaron a un acuerdo en el que Saerom se iría a vivir sola a Seúl pero ellos se encargarían de enviarle dinero todos los meses.
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~𝑺𝒐𝒇𝒕𝒄𝒐𝒓𝒆 || 𝑷𝒂𝒓𝒌 𝑺𝒖𝒏𝒈𝒉𝒐𝒐𝒏 ღ
FanfictionLos superiores del instituto de Seúl consideran inaceptable que el nuevo alumno, a quien el director insistió en admitir, tenga malas notas y deciden enviarle un alumno para que desempeñe el papel de tutor. Baek Saerom es la que tiene mala suerte.
