Capitulo 41

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Y fue tras ese momento cuando Harry se percató de la intensidad de su amor hacia ese hombre y que eso, hiciera lo que hiciera y ocurriese lo que ocurriese a partir de entonces, no podría desaparecer nunca.

Porque no estaba dispuesto a dejarlo escapar. Ya no. Y eso lo tuvo tan claro porque ya no necesitaba de otra cosa para comprender que ese sentimiento era recíproco. Y si los dos estaban plenamente dispuestos a seguir compartiendo su vida juntos sin importar nada a su alrededor lo recibiría con los brazos y el corazón abiertos.

- Vuelvo a repetir; estas guapo así. - hablo Louis por tercera vez en el día.

Llevaban en el mismo sitio, a orillas del Támesis, lo que parecían horas hablando de temas banales y aguardando en silencios tranquilos y cómodos. Harry puso los ojos en blanco y rió un poco.

- Como sigas repitiéndolo me las quito todas.

Louis no podía dejar de mirar su perfil, con las pequeñas margaritas decorando su cabello rizado. Y contemplar esa escena con el comienzo de la puesta de sol de fondo hacía el momento tan especial que le obligaba a sonreír de alegría, de paz y de amor.

- Entonces me callo.

- Gracias - Harry dejó de mirar el agua para clavar su mirada en él. Se puso colorado mirándole durante un buen rato sin descanso y tuvo que volver a apartar la mirada para que no percibiera ese sonrojo.

Pero como Louis no quería que hiciera eso, agarró pequeñas piedrecitas del suelo y empezó a tirárselas una a una.

- Pero, ¿qué haces? - preguntó enfurruñado al sentir los golpecitos de las piedras en el brazo. Se giró y enfrentó su mirada, pero Louis no paró.

- Me aburro.

- Oh, ¿yo te aburro?

- No, tú no, pero hacerte rabiar me entretiene - Harry notó una piedrecita aterrizar contra su frente así que, como defensa, agarró un puñado de tierra con la mano y se la lanzó directamente a la cara.

Louis, al no esperarlo, empezó a toser desesperado y a restregarse la cara con las manos.

Harry reía sin parar, pero al mismo tiempo empezó a preocuparse un poco así que hacer acercó a arrastras a él e intentó que apartara las manos de su rostro.

- Perdón - dijo entre carcajadas mientras Louis tosía y tosía.

- Se... se me ha metido por... por todos los orificios - esas palabras entre toses solo consiguieron arrancarle más carcajadas al menor quien ya no podía casi respirar. Cuando Louis alejó las manos de sí mismo Harry pudo ver sus ojos rojos y aguados.

- Eso te pasa por pesado.

- Ah, ¿sí? - ya no tosía tanto y era capaz de comunicarse con más facilidad. Una idea surgió al momento en su cabeza y su expresión se transformó en una mueca traviesa. - Oye... ¿Cuánto decías que te dolían las costillas?

- Pues ya no tanto, ¿por? - contestó confundido, pero la mirada pícara de Louis le hizo entender que sus intenciones no iban a ser precisamente buenas para él así que quiso rectificar. - De hecho, mucho, muchísimo. Casi no puedo moverme.

- Que pena entonces que no puedas huir - lo único a lo que le dio tiempo fue presenciar a Louis ponerse de pie de un salto.

Lo siguiente que supo es que este le había cogido y levantado del suelo a modo princesa para empezar a avanzar con él hacia algo que hizo que Harry se pusiera histérico.

- Louis, ¡qué haces! - intentó soltarse de sus brazos, pero claramente no pudo y solo fue capaz de soltar un grito agudo cuando el mayor había metido los pies en el agua. - Como me mojes te mato - tenia los brazos agarrados alrededor de su cuello con fuerza, casi asfixiándolo, pero Louis sonreía con maldad mientras se adentraba un poco más. El agua ya le llegaba por las rodillas.

Intocable ( Larry stylinson)  Donde viven las historias. Descúbrelo ahora