—¡Poppy! De verdad, ya puedo ir al búnker.
—No, Ramón. Te quedarás aquí el resto del mes. ¡Eres tan terco!
—Puedo cuidarme solo, ya te lo había dicho.
Solo había estado 15 días en el capullo de Poppy, fue algo cansado para ambos, pues Ramón vomitaba constantemente, ella se encargaba de tranquilizarlo y cuidarlo para que estuviera en cama, tuvo algo de fiebre, lo que la hacía quedarse despierta toda la noche para vigilar su temperatura. Estaba muy agradecido, pero le daba vergüenza demostrarlo.
Tenían pequeñas discusiones de manera seguida, pues era un troll muy independiente y Poppy muy sobreprotectora cuando se encargaba de atenderlo.
—¡Recuéstate en la cama, Ramón! No te dejaré salir tan fácilmente.
—Bien, pero ¡Es extremista que me hagas usar una pijama con estampado de ositos!
—¡Es linda!, y es a conjunto, te queda muy bien aunque no lo aceptes.
El azabache rodó los ojos y se cruzó de brazos. Sabía que no podía negarse a una petición de la Reina Poppy, pero si recibía visitas, se burlarían de él seguramente.
—Iré a terminar unos pendientes con Chiquilina, después iré a ver a papá, Viva me ayudará a verificar la producción de papel de regalo en la fabrica de Sky. Te dejé comida y algunos postres listos, amor. Regresaré mas tarde.— Depositó un beso en la mejilla del contrario, para después dirigirse a la puerta.
—¿De verdad no puedo acompañarte?—Preguntó el azul.
—Aún no tienes permiso de salir, así que no, pero talvez pronto si.—Respondió la rosada, sin decir nada más, cerró la puerta con cuidado en busca de su amiga amarilla.
No era nada interesante estar solo en el pequeño capullo de Poppy, solo podía observar el techo divagando en sus pensamientos, dormir, comer, bañarse y repetir el ciclo. La única ventaja es que podía escribir con tranquilidad en el cuaderno que había fabricado hace un tiempo, pensaba en las aventuras que tenía constantemente, tomando inspiración para algún poema o canción, todos para ella.
—¡Hey! ¿Hay alguien en casa?—Alguien tocó la puerta con insistencia.
—Esa voz...— Le tomó un tiempo identificarla. —Oh, no...—Con prisa, rápidamente cambió su pijama a su típico outfit, el chaleco de hojas y sus pantalones cafés. Se apresuró a abrir, notando la presencia de todos sus hermanos en la entrada, su corazón latió bastante rápido, le emocionaba ver que en verdad les importaba.
Permitió que entraran. —Nos llegó una carta de tu novia diciendo que estabas enfermo, así que estamos aquí para saber de tu salud.— Dijo Floyd. Todos vivían en lugares distintos, se juntaban constantemente para asegurarse del bienestar de los demás.
Sonrió dulcemente hacia ellos. —Gracias. Estoy bien, solo tuve una reacción alérgica y no puedo salir de aquí en un mes.—Exclamó en un tono de aburrimiento.
—Wow, parece que Poppy te atiende muy bien por aquí.- Comentó John Dory mientras se paseaba por el lugar, notando que ella dejaba todo al alcance de su hermano menor, facilitándole muchas cosas.
—Lo hace, aunque llega a ser muy sobreprotectora en este caso.
Sus roles se habían invertido.
Bruce se percató del cuaderno de Ramón. Hojeó algunas páginas, deleitándose con algunas muestras del talento muy bien pulido de el más pequeño de Brozone. —¡Wow! ¿Esto es tuyo, bro? ¡John tienes que ver esto!— Exclamó con asombro el troll de cabellos morados.
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Aventura sin destino. +15
FanfictionSeis meses después del rescate familiar, Poppy y Ramón, la pareja real de Villa Pop, anhelan un poco de normalidad. Sin embargo, los celos, las inseguridades y las responsabilidades de la corona amenazan con ensombrecer su romance. ¿Podrán superar s...