Capítulo 15. Sorpresas inesperadas.

771 36 22
                                    

Quizás sus hermanos fueron bastante insistentes con él, o Ramón lo fue consigo mismo.

Habían pasado 3 meses ya, practicaba en sus tiempos libres, sin parar, el miedo al abandono aún seguía ahí.

Siempre interponía una barrera de rabia, evitando mostrar su miedo, pero lo más terrible de todo, era el miedo de estar sin ella.

Inventó 3 coreografías distintas por cada canción, pues era indeciso y quería estar preparado por si olvidaba alguna, intentaba lucir diferente, no usar el típico peinado de siempre, ¿talvez otro tono en su cabello se vería bien?, la elección de outfits era un desastre.

Aún no le comentaba nada a Poppy, pues todo esto lo hacía cuando no la veía, no le agradaba decirle mentiras pero era necesario, quería que fuese una sorpresa para ella.

Por un momento pensó que esas 20 canciones que escribió pensando en Poppy fueron una tontería, quizás estaba siendo muy intenso con sus sentimientos, le daba vergüenza. Le había mostrado ya 2 o 3 canciones, pero no el resto, no dejaba de pensar que sería una maldita ridiculez.

Pero realmente la amaba, se lo decía a diario, aún así pensó que no era suficiente, ella merecía todo eso y mucho más.

Estaba sentado en una banca, bebiendo un poco de agua, recuperándose del ejercicio que acababa de hacer, salía por las noches, cuando todos estaban durmiendo, él prefería ensayar, ensayar y ensayar. Lo cual trajo consecuencias a su ciclo de descanso, pues siempre ayudaba a la Reina del Pop con los deberes, si bien no tenía problema alguno con que él no participara un día, perjudicaba que hiciera algo mal, aunque tratara de ayudar, estorbaba en este caso.

[...]

-Ramón, quizás... Deberías ir a dormir, faltan algunos días para la presentación y podemos hacernos cargo.-Dijo Floyd, era el único enterado de las desveladas que se daba su hermano menor.

-¿Que? No, yo puedo organizar esto, en verdad, además-Apuntó hacia un lado-¡Las luces están conectadas al revés! ¿Quién hizo esa tontería?

-Fuiste tú, Ramón.

-Ay, no puede ser-. Llevó sus manos a su rostro, haciendo notar su frustración. -Bien, te haré caso, pero si alguno de ellos hace algo mal, juro que me mato.-Se despidió de él.

Camino a su búnker, no podía dejar de pensar que todo saliera bien, últimamente estaba sobre pensando demasiado, era curioso que siempre le reclamara a Poppy por no divertirse en las fiestas por mirar que todo esté en orden cuando él básicamente estaba haciendo lo mismo.

-¡Con que ahí estabas, amor!-Un torbellino rosa vino hacia él. Llenó de besos su rostro mientras lo abrazaba fuertemente.

-Te he extrañado tanto en estos días, Poppy. -La miró con dulzura, prestando especial atención a sus ojos, eran encantadores a vista de cualquiera, se estaban volviendo su color favorito.

-También yo. Quería saber si... ¿Quieres ir a mi casa? Conseguí jugo de morabrosa y es un buen momento para estar juntos, ¿no?

-Por supuesto que voy contigo.-La tomó de las manos y caminaron al capullo de la monarca, aunque podían transportarse de manera más rápida con sus melenas, ir tomados de la mano disfrutando la compañía del otro hacía más placentero el camino.

Tomó un tiempo para que abrieran la puerta, al entrar pudo observar la nueva decoración en casa de Poppy, había hecho más recortes aún, los cuales colgó en las paredes como guirnaldas, daban un toque tan Poppy.

Hizo cupcakes especialmente para él, sirvió jugo de morabrosa en vasos para ambos. Conversaron sobre lo que hicieron estando sin el otro. Talvez el azabache dijo algunas mentiras hacia su novia, pero finalmente se terminaría enterando.

Aventura sin destino. +15Donde viven las historias. Descúbrelo ahora