Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
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—Lamento mucho las molestias —Kohaku prácticamente se encogió de vergüenza en su lugar mientras hablaba—. Soy Hoshino Kohaku, tu nueva vecina —ella se presentó rápidamente al joven que la miraba con un evidente ceño fruncido debido a los fuertes golpes a su puerta minutos atrás—. Tuve que salir de mi departamento con urgencia y olvidé mis llaves, quería saber si podrías ayudarme o si tenías alguna herramienta para poder abrirla.
Cualquier cosa que no implicara tirar la puerta de su propio departamento con una certera y contundente patada, ella lo haría, pero siendo el caso sólo adjudicaría un gasto más a su bolsillo en futuras reparaciones y a una sanción monetaria por el incumplimiento de una de las cláusulas del contrato de arrendamiento, dinero del que por su puesto Kohaku no disponía en ese momento. Entonces utilizar la violencia por su descuido no era una opción viable.
El “plan B” fue pedir ayuda a alguno de sus vecinos, pero para su mala fortuna el único disponible en ese momento era el chico del apartamento de enfrente, alguien a quien por supuesto no tenía el “placer” de conocer aún… se había mudado hacía apenas un par de días, fue obvio que no tenía el tiempo suficiente para socializar.
Sin embargo, éste pareció un estupendo momento… nada menos que una situación de emergencia.
—¿En dónde tienes la cabeza para olvidar tus propias llaves? —Senku por su parte, omitió la presentación y en lugar de eso bufó con evidente desaprobación y burla.
Y sólo eso bastó para que el encanto sobre el joven se hiciera añicos. Sí, Kohaku debió admitir que el chico del apartamento 512 era muy atractivo, incluso con ese extraño cabello en punta con tonalidades verdosas ¡y ni qué decir de su penetrante mirada carmín! En el instante en el que abrió la puerta, Hoshino no pudo apartar la mirada de él ni dejar de apreciar esa encantadora y confiada presencia. Pero ahora, con sus palabras Kohaku pudo dimensionar parte de su personalidad como una pequeña escoria.
No sólo estaba burlándose de ella, sino que también (aunque no lo expusiera en palabras) la estaba llamando tonta o irresponsable por el pequeño descuido. ¿De verdad? ¿A quién no le ocurrió alguna vez algo como eso? ¿Ni siquiera a él? ¡Por favor! Esta fue la primera vez que le sucedía y todo por un llamado de su hermana, quien, por cierto, estaba en el hospital por una inesperada complicación de su enfermedad.
—Tuve que salir por una situación de emergencia —trató de justificar ¿Por qué? ¿A él qué podría importarle aquello? Pero de todas maneras Kohaku tuvo la osadía de replicar a la defensiva para defenderse—. Ni siquiera tuve tiempo de cambiarme las pantuflas por unos zapatos ¿Cómo esperas que recuerde las llaves?
La mirada de Senku bajó inmediatamente hasta los pies de Kohaku para corroborar que en efecto no llevaba más que un par de pantuflas afelpadas que parecían ser de la figura de un par de ¿Gatitos? Bueno, eso fue parcialmente hilarante dada la situación. Casi tuvo la imperiosa necesidad de burlarse abiertamente de la chica, pero no lo hizo.
—Kukuku, qué infantiles. —o al menos no lo hizo del todo, refiriéndose a las peculiares pantuflas.
Una pequeña sonrisa de mierda se avivó en los labios del chico al reconocer que su nueva vecina era todo un desastre andante y que ella parecía tener incluso peor suerte que él.
Oh… qué equivocado estaba. Porque nadie podría tener peor suerte que Ishigami Senku.
Antes de que Kohaku pudiera replicar o incluso golpear a su molesto vecino, el sonido de unos pasos acercándose con prisa inundó el ambiente en ese desolado pasillo del complejo de apartamentos. Y antes de poder volver la mirada hacia el origen de dichos pasos, una voz chillona y nada sutil resonó para atraer la atención de ambos.
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SenHaku Week
FanfictionRandom. Ella es "Amber_Shikikami" autora de uno de los fanfics más famosos dentro del fandom de Stone Age, y tal vez hasta ahora el único en su repertorio. Kohaku no puede negar que "Amor escrito en piedra" ha sido su mayor reto y que está orgullosa...
