Farsante por segunda vez

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Las piernas de Serizawa temblaban cual gelatina.

Ciertamente no era la primera vez que iba a la casa de Reigen, pues el chico lo invitó a cenar un par de ocasiones cuando el jefe de ambos, Shigeo, simplemente se retiraba después de un trabajo.

"¡Que hombre tan irresponsable!", había dicho Reigen en aquellas ocasiones, tachándolo de ser un mal jefe por no invitarlos aunque sea un simple plato de ramen.

Recordó que le dijo a Reigen sobre no ser tan desconsiderado con la capacidad financiera de su jefe, pero de inmediato Reigen le dijo que no había excusa, incluso podrían comer el ramen sin carne si ese era el problema.

Ese tipo de cosas tan simples le pudieron dar a Serizawa un aviso sobre la bomba que estaba por explotar encima de su cabeza. Con el maestro Kageyama siendo frío y tan poco considerado en ciertas ocasiones, así como Reigen siendo un testarudo con una bocaza mordaz, teniendo la incapacidad de perder en una discusión; solo era cuestión de tiempo de que ambos entraran en conflicto.

Pero Serizawa era una persona simple y despreocupada, si alguien no le había entendido simplemente tenía que repetir lo que dijo. Su solución a los problemas no necesitaba de una perorata complicada para pedir disculpas o de un regalo ostentoso para entender que alguien estaba arrepentido por lo que hizo o dijo.

Así que no entendía porqué era tan difícil para estos dos hablar y solucionar las cosas. ¿Qué tal si lo estaban poniendo a prueba? ¿Le estaban gastando una broma como novatada? Quizás solo fingían estar enojados para reírse de él, luego irían a comer ramen para darle la bienvenida con más formalidad y de vuelta a la normalidad.

Imposible, por la forma en la que lo recibió el maestro Kageyama en su oficina el día siguiente de su excursión supo que algo andaba mal. Su mirada neutral no era la misma de todos los días, era sombría y lamentable, como si se estuviera revolviendo en su propia miseria.

No quiso hablar con él, simplemente lo regresó a casa durante una semana completa. Luego Hoyuelo le contó lo ocurrido.

"–Se pelearon –dijo el espectro con una preocupación que jamás admitiría.

–¿Por qué? –preguntó alarmándose al instante, Hoyuelo se volteó y respondió sin mirarlo.

–No lo sé, creo que el estúpido de Reigen la cagó y se fue con su novio en lugar de ir a trabajar.

–¡¿Q-Qué?!"

Después de eso, Hoyuelo no quiso decirle más. A Serizawa realmente le hubiera gustado que las cosas quedaran así, no involucrarse de más ni de menos en asuntos que no le incumben. Volver a casa, comer con su madre, hacer la tarea y quedarse dormido hasta el día siguiente y seguir con su rutina hasta que volviera al trabajo la próxima semana.

Pero la vida parecía que no le quería sonreír del todo, pues esa misma tarde recibió una llamada de Reigen.

"–¡Hay que jugar videojuegos! No aceptaré un no por respuesta."

¡Pero claro que podía negarse! Obviamente si no fuera tan cobarde para enfrentarse después a los reproches de Reigen en la escuela, definitivamente se hubiera negado.

En lugar de eso, prefirió hacerle caso y ahora se encontraba frente a la residencia del chico. Un lugar que si podía definirlo con simpleza, era tan común que incluso se veía aburrida y se perdía fácilmente con el resto de las casas en el vecindario. Una fachada común para una casa de dos pisos, un jardín lleno de flores de las cuales no estaba del todo seguro si eran de la mamá de Reigen o del propio Reigen. Recordó que la primera vez que fue allí se sorprendió de no encontrar al perro que rescataron cuando se conocieron; hoy en día la casa se hallaba tan carente de mascotas como en aquella ocasión.

Seré yo (Mobrei)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora