Bermejo.
¿Qué demonios ocurrió?
Se suponía que había vuelto sano y salvo, no debía de haber pasado nada fuera de lo normal por su viaje en el tiempo; se lo había prometido el mago. Aunque seguía algo mareado por la cerveza del día anterior que seguía haciendo estragos en su cuerpo. Por lo que solo esperaba tener una simple jaqueca cuando menos al despertar al día siguiente, aunque eso no ocurrió, se sentía de maravilla y tenía que ir a la escuela sin importar que.
Entró perezosamente al baño y se dió una ducha, el agua caliente relajó sus músculos y se sintió un poco mejor para comenzar su día. Salió rápidamente de la bañera y se cambió, el gakuran estaba un poco sucio pero aún se veía lo suficientemente bien como para tener que cambiarlo por uno limpio. Corrió nuevamente al baño y empezó a cepillar su cabello rojizo frente al espejo.
Se congeló después del tercer tirón, notando el cambio radical como si lo hubieran abofeteado con fuerza.
Notó cómo su rostro se puso pálido pero no pudo importarle menos que asimilar lo que estaba frente a él, intentando averiguar si era real o no lo que veía.
El cabello se alzaba burlonamente como si le hubiera caído un rayo, el color no era demasiado intenso como para clasificarse como pelirrojo, pero si lo suficiente como para no ser el rubio vivido con el que nació y al que ya estaba acostumbrado. Parecía al color del atardecer cuando recién comenzaba, de un bermejo oscuro intenso y extrañamente familiar. Pensó brevemente que era muy parecido al de su madre.
Lo tocó con cierto temor, estirando un poco los mechones del frente buscando la raíz que estaba coloreada uniformemente, completamente natural.
–Arataka, se hace tarde.
Escuchó la advertencia que su madre le hacía desde la planta baja, se apresuró en responder.
–En un momento, estoy terminando de bañarme.
Se recargó en el lavabo, sin tener idea de que iba a hacer con este nuevo problema. Tomó su cepillo de dientes y le embarró una gran cantidad de pasta, comenzó a tallarse con más fuerza de la necesaria mientras pensaba qué hacer. Definitivamente no podía salir así, dejando de lado el hecho de que su madre lo mataría por tener el cabello supuestamente teñido.
Lo mejor era ocultarlo. Se lavó la boca, secó con fuerza su cara y salió del baño, directamente a su armario que era un desastre. Enterrado entre toda la ropa encontró un viejo gorro gris, no lo había usado desde hace tres meses atrás cuando el frío en las mañanas era insoportable.
Antes de ponérselo tenía que confrontar al responsable de lo que estaba pasando; de nueva cuenta se dirigió al baño y se quedó mirando su reflejo en el espejo. Se sentía estúpido haciendo esto pero tenía que intentarlo.
–Oye, ¿me escuchas? –dijo al espejo, no encontró un signo anormal en su rostro reflejado–. Sé que estás ahí, ¿qué diablos ocurrió? ¿Es una de tus estúpidas bromas? No creas que olvidé lo de la rata de trapo que me pusiste el otro día.
Finalmente el reflejo dejó de seguir sus movimientos, casi le da un mini infarto a Reigen al verse a sí mismo reír del otro lado.
–Pero fue una broma increíble –Ver como el mago hablaba a través de su cuerpo no era del todo placentero.
–Ya no pierdas más el tiempo –regañó Arataka a su reflejo–. Mi madre está por venir en cualquier momento, solo dime que fue lo que pasó.
–Parece que sufriste un efecto secundario de volver al presente –dijo el mago con cierta intriga–. Mira tu teléfono, seguro hay fotos tuyas.
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Seré yo (Mobrei)
Fiksi PenggemarCuando el mundo cambie y todos también lo hagan Cuando yo cambie y tú también lo hagas No dudes que contigo, siempre seré yo Age swap AU Etiquetas añadidas con el paso de los capítulos
