El helado golpeó sus cálidos labios al rozar con ellos. Trago el dulce con calma y miró a su acompañante, quien no había dicho nada desde que llegó y le ofreció el helado.
–Está bueno –dijo con simpleza, miró del mismo modo a su acompañante–. Pero eso no hace menos raro este encuentro, ¿A qué viniste, Serizawa?
Arataka sabía que hablo con un tono más duro del que pretendía en realidad, pero no se inmutó en absoluto a pesar de ver a su acompañante temblar como una gelatina.
–Y-Yo solo venía a ver cómo estabas –respondió el de cabello castaño tartamudeando un poco–. Me enteré que aún tenías algo de hinchazón en la mejilla y pensé que un helado te ayudaría un poco.
"Que logica tan extraña", pensó el de cabello rubio, sin pensarlo sus facciones se relajaron un poco.
–¿Entonces no estás intentando cortejarme?
Los colores se subieron al rostro de Serizawa en un parpadeo, el cual negó rotundamente.
–¡En absoluto! No eres mi tipo... quiero decir, no es como que no seas apuesto o tierno ¡No, no, eso está mal! Lo que quiero decir es que a mí no me van los hombres ¿Entiendes?... Oh dios mío, quiero morir.
Serizawa sentía como cada célula de su cuerpo se convertía en miseria mientras soltaba más y más palabras de las cuales, no estaba seguro si tenían algún sentido. Solo se detuvo cuando escuchó un bufido seguido de una carcajada.
–Solo es una broma –dijo Arataka entre risas, el helado casi se le cae de la mano en el acto–. Relájate, solo jugaba contigo porque me pareció extraño que me arribaras así, con un helado al finalizar las clases, esperándome afuera de la escuela como una chica enamorada.
De repente Serizawa repasó su encuentro previo, recordó los rostros de desaprobación de los estudiantes con los que se encontró cuando llegó a la secundaria, preguntando por Reigen como si no hubiera un mañana con un helado que conservo frío gracias a sus poderes. Con razón nadie le quiso responder y se tuvo que resignar a esperarlo en la entrada principal.
–Te equivocas –dijo el chico serio y nervioso–. Esa no era mi intención...
–Tranquilo –respondió el rubio con simpleza, esta vez masticando el cono del helado. Palmeó el hombro del azabache y caminó pasando a su lado–. Ya te dije, era solo una broma –luego se volteo un instante y lo recorrió de pies a cabeza con la mirada–. Aunque es una pena.
La afirmación dejó anonadado a Serizawa, demasiado confundido para preguntar se limitó a seguir a Reigen como un cachorro perdido sigue a un desconocido.
No sabía exactamente hacia dónde se dirigían, pero no dijo nada y se limitó a observar la simpleza de las casas y las calles.
–Ya han pasado dos semanas –dijo Reigen de repente, Serizawa se dio cuenta de que hablaba del incidente en el supermercado.
–Así es, me sorprende que no te haya pasado casi nada.
El rubio le envió una mirada casi ofendida.
–Desperté mis poderes, más bien los desbloqueé del sello. Era natural que me protegiera mejor con ellos.
–Es cierto, pero tengo una duda respecto a ese sello –dijo Serizawa tomando un aspecto más serio, Reigen se detuvo y lo miró directamente–. Cuando hablas de ese "sello", ¿Realmente a qué te refieres? Jamás había escuchado algo similar a eso entre fantasmas y espíritus, mucho menos entre psíquicos.
Reigen casi se atraganta con los restos del cono en su garganta, se limitó a toser sobre dramático y miró al chico con asombro.
–Espera, ¿me estás diciendo que conoces a más personas con poderes?
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Seré yo (Mobrei)
FanfictionCuando el mundo cambie y todos también lo hagan Cuando yo cambie y tú también lo hagas No dudes que contigo, siempre seré yo Age swap AU Etiquetas añadidas con el paso de los capítulos
