Un escalofrío inusual pero no desconocido lo recorrió de pies a cabeza. Shigeo se acomodo, levantándose lenta y perezosamente de la cama; miró la hora en su reloj percatandose de que recién eran las 10 de la noche.
Nuevamente aquella débil sensación le recorrió, esta vez se dio cuenta que no había sido obra de su imaginación y terminó por despertar completamente. Sus sentidos se agudizaron un poco más buscando, pero nada pasó.
A pesar de eso, se vistió rápidamente con unos pants y una camisa holgada, se puso unos tenis algo gastados y una sudadera. Normalmente esa era la ropa con la que salía a correr todas las mañanas y por ende, la que tenía más rápido a su alcance.
Miró al siempre entrometido espectro verde entrar desvergonzado a través del techo de su hogar.
–¿Ahora qué te pasa? Tus ondas psíquicas siempre son molestas de sentir cuando las amplificas así –Se quejó el espectro como si recién se hubiera despertado, Shigeo ignoró sus reclamos y respondió.
–Algo ocurre, una fuerza psíquica se manifestó de repente.
–Quizás alguien acaba de morir –respondió Hoyuelo con simpleza, Shigeo le regresó una mirada malhumorada–. ¿Qué? Morir es tan natural como estornudar u orinarse en la cama a los tres años, a todos nos pasa.
–No lo entiendes –respondió el pelinegro, tomando sus llaves y saliendo finalmente del pequeño apartamento donde solía pasar las noches–. Esta sensación es diferente.
–¿En qué sentido? –preguntó el espectro a cuestas del hombre quien, aunque irritado por la charla, seguía respondiendo una y otra vez.
–Cuando alguien muere, la fuerza psíquica empieza débil en la mayoría de los casos y crece con el tiempo, pero esto es diferente –Shigeo miró alrededor, luego decidió caminar sobre la desolada calle principal–. Esta fuerza apareció de la nada, fue como una explosión, aunque fue una pequeña y luego solo quedó un vacío, no puedo sentirla.
Hoyuelo se quedó un rato pensando en las posibilidades aunque realmente no se le ocurría ninguna. Luego, Shigeo se sobresaltó e inesperadamente comenzó a correr rápidamente sin ninguna explicación.
–¿Y ahora qué pasa? –preguntó el moco fantasmal sin entender a qué se debía el repentino apuro.
–No... estoy seguro –respondió Shigeo, la voz entrecortando débilmente por el esfuerzo físico–. Pero creo que logró romperlo.
–¿Qué dices? –preguntó Hoyuelo sin entender exactamente de qué hablaba el pelinegro. Poco a poco comenzaron a adentrarse en el pacifico corazón nocturno de la ciudad.
–El sello –respondió Shigeo, esta vez solo hubo silencio por parte de Hoyuelo–. Arataka logró romperlo.
El espíritu verde se quedó sin palabras, pero a Shigeo eso no le importo en absoluto y aceleró el paso.
–Espera, es una broma ¿verdad? –Hoyuelo preguntó con ironía, pero el silencio que Shigeo le dio como respuesta no lo tranquilizo–. No me jodas, ¡¿de verdad tiene poderes?! Pero si... mierda, ¡Es ese idiota! Es un maldito mentiroso.
Shigeo se detuvo abruptamente, de un solo movimiento aprisiono fuertemente a Hoyuelo en su mano. Con la mano ligeramente temblorosa, acercó lentamente a su rostro al espectro que lo miraba sorprendido, en un tono bajo pero grave que nunca antes había escuchado le dijo.
–No vuelvas a hablar así de él, ¿de acuerdo?
Incapaz de responder, Hoyuelo asintió. Shigeo finalmente lo soltó y siguió con su búsqueda, el espectro verde se recompuso y decidió permanecer callado; ni en sus arrebatos de ira más fuertes había visto a Shigeo hablar con ese tono amenazante.
ESTÁS LEYENDO
Seré yo (Mobrei)
FanfictionCuando el mundo cambie y todos también lo hagan Cuando yo cambie y tú también lo hagas No dudes que contigo, siempre seré yo Age swap AU Etiquetas añadidas con el paso de los capítulos
