Minho estacionó su vehículo donde siempre, y antes de salir, respiró hondo tres veces. Como si estuviese mentalizándose para lo que estaba apunto de vivir.
Comenzó a hacer eso hace unos tres meses, la misma fecha cuando conoció a Jisung. Se dio cuenta que él no era ningún pasaje hacia otra realidad, que lo hacia olvidarse de todo y de todos, sino que se convirtió en la realidad que estaba dispuesto a vivir.
Porque estaba dispuesto a vivir feliz, sin mentiras, sin obstáculos, y en su vida había dos: Minju y su padre. Estaba dispuesto a rebelarse ante las dos, estaba seguro de tener que hacerlo antes con Jisung, pero no sabia como hacerlo.
Debió simplemente sentarse y pensar: que era lo que quería ahora y para futuro. En la persona nueva que quería convertirse, sin ser una completa mentira, y estaba seguro de lo que sentía por Jisung, admitiendo que se estaba enamorando poco a poco.
Ya estaba planeado: se divorciaría y luego le contaría todo. Solo esperaba que Minju sea lo suficientemente inteligente como para ceder fácilmente al pedido.
Sin embargo una llamada lo desestabilizó por completo. Cuando atendió una voz que no conocía le heló la sangre por completo, mas por la noticia que le dejó.
Luego de colgar, miró la puerta de su casa, viendo de nuevo las luces prendidas, pero él no quería estar allí. Y se dio cuenta de que hace mucho tiempo, se sentía como un extraño ni bien ponía un pie adentro.
Regresó a su auto y volvió por el camino antes hecho, el de la casa de Jisung.
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Quizás no era bueno tener que salir corriendo hacia un lugar que quizás, dentro de poco ya no tendría, porque estaba pensando en decirle todo a Jisung cuanto antes, al menos, luego de firmar los papeles, para asegurarle de que, si él, a pesar de todo aun quería seguir, podían tener un futuro.
Bajó del auto al llegar al edificio y a cada paso que daba en el interior, el aire le faltaba como nunca. ¿Le estará afectando? ¿Desde cuándo? si es lo que siempre quiso.
Aquellos pensamientos era los que debía poner orden. El hecho de que su padre nunca fue uno, siempre le jugó en contra. Era un punto de comparación hacia otros niños que eran felices con sus progenitores, y él, en cuanto veía una escena de familia, en donde había solo risas, enseguida se ponía a pensar si alguna vez recibiría aquello.
Tenia ocho años, ¿que iba a saber él de comparaciones? sin embargo, lo hacía. No importaba si era un padre o una madre, incluso un hermano que nunca tuvo, había mas diferencias que similitudes en esas relaciones que lo rodeaban. Y aquel Minho de tan solo ocho años, deseando que alguna vez lo amaran, pensaba que el amor quizás, no era para sí.
Hasta que lo conoció, ¿cliché? puede ser, pero era verdad. No solo se sentía atraído, sino que ahora estaba corriendo hacia un lugar que no era su oficina, o incluso, la casa de su amigo. Podía ser que aquel chico resultara un total extraño antes sus ojos, como ahora, que lo estaba mirando y tratando de descifrar el ceño fruncido de Jisung, pero era obvio que se resumía en que no sabia por qué había vuelto. No era un extraño, hace mucho tiempo dejó de verlo así, y era hora de ponerle fin a eso, y comenzar algo nuevo.
—¿Te olvidaste de algo? —sonrió apartándose de la entrada para darle lugar.
Al poner un pie dentro del departamento y observar todo a su alrededor, se sintió como un lugar cálido, acogedor. Como si hubiese sido su hogar durante años, y no una casa que visita de vez en cuando.
—Mi padre acaba de morir.
Aquello tomó desprevenido al menor, pero la expresión que había en el rostro del ajeno, le dejaba en claro que no había tristeza, sino alivio.
Jisung lo abrazó de inmediato, sintiendo como las manos del mayor, apresaban su espalda baja y la nuca, sin embargo, aquello duro menos de lo pensado.
—Lo siento mucho, Min... pero, ¿por qué no te noto triste?
Lee largó un suspiro y sonrió. Condujo su mano hasta la mejilla ajena y la acarició con extrema suavidad.
—Porque no lo estoy. Podría saltar de la felicidad en este momento, ir a gritarlo a los cuatro vientos o beberme todo lo que haya en un bar, porque soy libre. Se que es raro para ti, y te lo explicaré, solo... —cortó el poco espacio que había entre ellos y lo besó como nunca antes, sin embargo, se tuvieron que separar por la falta de aire—. Solo quédate conmigo, por hoy.
—Definitivamente pediré una explicación... pero no tiene porqué ser ahora, solo cuando estes listo. Aunque tengas un padre que supongo que es malo, y en vez de llorar, parece que quieres follar de la alegría, haz perdido a alguien y si quieres llorar...
—Tienes razón, perdí a alguien, pero ya lloré lo suficiente. ¿Tomamos un café?
—Claro, siéntate.
Jisung se perdió en la cocina, mientras que Minho iba directo a la sala. Su celular vibró y revisó la pantalla, era Minju, ¿debía salir y contestarle? Sin embargo, el menor regresó con dos tazas de café, el cual el olor inundo sus fosas nasales enseguida. Apagó su celular, no importaba nada mas, se sentía realmente bien donde estaba.
—¿Está todo bien...? lo siento, no debí preguntar eso, porque es obvio que no lo está, pero, ¿tú familia no está preocupada por ti? además, te noto muy tenso, por mas que digas que no te afectó.
—¿Tanto me conoces? —Aquello hizo sonreír a Jisung.
—¿Salimos...? —iba a preguntar algo, pero decidió cambia el término—. Nos estamos viendo hace tres meses, y muy seguido, claramente te voy a conocer.
—Eres bueno... eres demasiado bueno —dejó la taza sobre la mesa ratona y se recostó en el sofá, muy cerca de donde Jisung estaba—. No soy mucho de las citas, ¿pero te gustaría salir a cenar alguno de estos días? solo cuando estés libres, no quiero quitarte horas de trabajo.
—Yo sí sé de citas, así que nos podemos complementar —le sonrió.
Minho pensó que nunca antes había sentido algo similar. Y Jisung se sorprendió, hace mucho no mostraba su lado tierno, la primera vez que lo hizo, lo utilizaron en su contra.
—Podemos tener una cita en la que contemos lo peor de nuestras vidas, creo que necesito una charla sobre mi padre y... —casi su nombre salía a la luz.
¿Tenia que mencionarle ahora lo de su esposa? porque sabia que iba a arruinar el momento y no quería, solo quería estar allí, con él. Porque todo era distinto desde que lo conoció, una cierta armonía vino a su vida, y con ella, atrevimientos que nunca tuvo, como el enfrentar a Minju.
Necesitaba que esos papeles estén cuanto antes.
—¿Y si miramos una película? podemos hacerlo pasar por una cita... si tú quieres —tragó saliva, sintiéndose un poco raro, porque hace mucho no tenia una, no desde que él murió.
Y se sentía bien, porque Minho no era igual, lo podía sentir. Era tan inexperto ante la vida que hasta le daba vergüenza, pero eso no le impedía el pedir ayuda, totalmente diferente a su exnovio, que solo alardeaba de las cosas que poseía, haciéndolo pedazos.
Quería mas que solo citas, pero sabia como era el proceso, así que no debía alterarlo.
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━ 𝑆𝑜𝑚𝑒𝑡𝒉𝑖𝑛𝑔 𝑈𝑛𝒉𝑜𝑙𝑦 ✧ 𝑀𝑖𝑛𝑆𝑢𝑛𝑔
Non-Fiction❝ 𝘔𝘢𝘮𝘪 𝘯𝘰 𝘴𝘢𝘣𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘱𝘪 𝘴𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢́ 𝘱𝘰𝘯𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘴𝘵𝘪́𝘣𝘶𝘭𝘰, 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘱𝘳𝘰𝘧𝘢𝘯𝘰 ❞ Lee Minho fue a por un café, sin pensar en que aquel chico que lo atendió, trabaja...
