Ambos bajaron del taxi junto a sus cosas y se quedaron boca abierta al ver el hotel mas próximo del aeropuerto.
O mas bien fue Jisung, Minho estaba acostumbrado desde pequeño a habitar aquellos lugares por las vacaciones lujosas que se daban a cada momento por capricho de su madre y luego apareció Minju. Por ende, era un círculo vicioso en el que antes estaba obligado, ahora lo hacia porque realmente lo estaba disfrutando.
Minho fue quien se detuvo delante de la recepción y habló con el chico que le entendió a la perfección. Este le pregunto si gustaba de una habitación simple, de dos camas o una matrimonial, pero no se quedó corto al preguntar si tenían una suite. Jisung abrió en grande sus ojos, iba a tardar en pagarle todo lo que le debía, aunque mas o menos, ya sabia como saldar aquella deuda, no tan deuda.
—Creo que con una habitación simple estábamos bien... —mencionó. Minho lo pensó y negó.
Entraron en el elevador y Lee apuró en apretar el botón, para que nadie subiera con ellos.
—Estaremos mas cómodos... —se acercó a él, condujo su mano hacia la cintura lo apegó a su cuerpo—. Y tenemos mas espacio —susurro aquello en su oído para luego dejar un beso en su mejilla, mientras el ajeno se sonrojaba.
—Lo siento si arruino algún momento con mis tontos comentarios, no estoy acostumbrado a esto.
El mayor alejó el rostro para verlo mejor y lo entendió. Entendía a la perfección que eran de estatus social totalmente distintos, pero también tenia que hacerle entender que ya no seria así. Le dejo un beso en la mejilla nuevamente, antes de que las puertas se abrieran, por ende, invito a que Jisung salga primero.
Lee buscó la tarjeta en cuanto se detuvieron delante de la habitación de ellos, colocó delante del lector metálico y abrió las puertas de la habitación, sin quitarle la vista de encima, sus expresiones le gustaban demasiado.
Han largó una exclamación de sorpresa.
—Esto se ve demasiado... caro —susurró lo ultimo, esperando no arruinar todo por su estúpida inexperiencia ante la riqueza y su boco que no se mantenía cerrada.
Dejó sus maletas y se acercó al menor quien miraba la ciudad por el gran ventanal.
—Se ve, pero realmente no lo es —dijo, colocando sus manos en la cintura y el mentón en su clavícula, formando un abrazo, tratando de suavizar la situación y a como se sentia—. Y a lo que dijiste en el elevador, te entiendo. Pero es hora de que conmigo, no tienes que preocuparte por ello. Quizás sí, con una habitación simple estábamos bien, pero tengo demasiadas ganas de enseñarte lo que nunca has visto.
Jisung se dio la vuelta y lo abrazó.
—Gracias.
—Olvida eso. Me alegra que tú estés aquí en vez de cualquier otra persona.
—Gracias por eso. Por ponerme... oh... primero, supongo —no sabia que decir respecto a eso, porque jamás en la vida se sintió prioridad de alguien, que no fuese su madre.
—Deja de dar gracias, no tienes nada que agradecer aquí.
—Gra... —se aclaró la garganta—. Ya me callo.
Minho largó una carcajada. Condujo sus manos hasta el rostro ajeno que estaba sobre su pecho y lo besó con cariño.
Sí, esta vez realmente disfrutaría.
———————————————
La noche se acentuó sobre la playa y un leve viento se levantó, parecía que se avecinaba unos días de lluvia, pero no le importaba.
Ambos estaban sentados en la arena, admirando como el cielo era iluminado por la luna y las estrellas. Disfrutaban de lo simple, Jisung ya estaba acostumbrado y Minho, estaba aprendiendo a valorar aquellos momentos.
La pizza que habían comprado con bebida incluida ya fue devorada, porque no habían consumido nada desde el aeropuerto. Sin embargo, no había excusa para levantarse e irse a encerrarse en la habitación y ver televisión, dejando morir la preciosa noche.
Aunque se dio cuenta de que no estaba mirando el cielo o el mar con sus olas que se hicieron presentes por el viento, lo estaba mirando a él.
—¿En qué piensas? —preguntó el mayor, cuando vio que él sí que no despegaba la vista del cielo estrellado.
Jisung escuchó la pregunta pero tardó unos segundos en responder, no sabia si arruinar el primer momento de la noche, de ellos allí.
—Esto es nuevo para mi. No hablo de viajar o el dinero que estés dispuesto a gastar sin quejarte por que me estoy acostumbrando a ello. Es el simple hecho de que jamás en la vida tuve una... ¿lo puedo llamar cita de la nada pero igual de romántica? No lo sé. Pero sí sé que, nunca he tenido un momento así. Quizás para ti es una idiotez, pero para mi... si es romántico.
Minho negó. Se acercó a él y pasó su mano alrededor de los hombros, transmitiéndole cariño.
—Es una cita, sí. Es una salida también, un plan a último momento como este viaje, que ni siquiera fue plan, estoy bien con cualquier opción, pero si quieres una mas puntual... sí es una cita mal pedida —Jisung rio—. Y a lo último, no es una idiotez, al fin y al cabo, he vivido rodeado de lujos que, las únicas salidas que he hecho eran reuniones, también lo mismo en fiestas y terminaba en el tema de la política, del trabajo y no se cual mas porque me iba a tomar un whisky solo, esperando a que la hora se pasara para irme a casa. Podría decirse que es mi primera cita también... estamos en la misma, así que saldrá de diez.
Jisung sonrió, contento. Apoyó su cabeza en el hombro ajeno, sintiéndose satisfecho, feliz.
—Hace tiempo, cuando estaba pasando por la muerte de mi ex... pensé que jamás podría conocer o al menos estar feliz después de todo lo vivido y no habló solo por mi, sino por la situación de mi madre. Fue realmente difícil, así que tu presencia y lo que me haces sentir, hace que me de cuenta de que no todo estaba perdido.
—Suena a que estás agradeciendo —Jisung rio y negó—. Pero esta vez supongo que soy yo quien da las gracias, porque haz revivido algo que creía muerto y eran mis ganas de amar a alguien, de vivir mi vida fuera del trabajo y no refugiarme allí porque...
Porque el llegar a casa, saber que quien me estaba esperando se parecía a un estorbo mas que el amor de mi vida, era estar muerto, a pesar de que estaba vivo.
—¿Por qué, qué? —preguntó mientras fruncia el ceño, mas confundido al ver que se le habían borrado las palabras de la nada.
Como si hubiera recordado lo que estaba a punto de decir, lo cual estaba prohibido que saliera a la luz.
—Nada, eso. Ahora vivo mas que antes.
—Hemos tornado la conversación a... —un estruendoso trueno se escuchó por toda la isla—. Una cursi y ahora tenemos que volver al hotel.
—Ajá, aun así, disfruté de mi primera cena fuera de casa, de un restaurante y ahora siento que tengo arena por todo el trasero —dijo mientras se levantaba, tomó la caja de la pizza y las botellas de soda para tirarlas al basurero mas cercano.
Le dio la espalda al menor para hacer eso y terminó alejándose un poco. Sin embargo, cuando volteó y vio al menor tendiéndole una mano, sí, estaba cien por ciento seguro de todo lo que sentía.
La tomó y caminaron lentamente por la playa, hasta que comenzó a lloviznar y apresuraron e paso.
—Podemos tomar un baño, juntos —aventuro el menor, junto a una sonrisa.
—Tú tranquilo, que de hacer, lo vamos a hacer, porque no creo que tengamos suficiente tiempo como para hacer todo lo que tengo en mente y tomar baños cada uno.
El menor rio como nunca y Minho se enamoró de aquella carcajada.
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━ 𝑆𝑜𝑚𝑒𝑡𝒉𝑖𝑛𝑔 𝑈𝑛𝒉𝑜𝑙𝑦 ✧ 𝑀𝑖𝑛𝑆𝑢𝑛𝑔
Non-Fiction❝ 𝘔𝘢𝘮𝘪 𝘯𝘰 𝘴𝘢𝘣𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘱𝘪 𝘴𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢́ 𝘱𝘰𝘯𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘴𝘵𝘪́𝘣𝘶𝘭𝘰, 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘱𝘳𝘰𝘧𝘢𝘯𝘰 ❞ Lee Minho fue a por un café, sin pensar en que aquel chico que lo atendió, trabaja...
