Los días pasaban bastante rápidos y era algo que no quería, pero no podía controlar. Eso significaba una sola cosa: se estaba divirtiendo. Lo estaba pasando bien a su lado.
Era un sentimiento de paz en todo momento, no había estrés, insultos, celos, ni toques incómodos. Todo nacía desde le genuinidad y el cariño.
Y Minho no sabia que estaba deseando todo aquello para su vida desde que decidió salir de aquel circulo vicioso que lo estaba arruinando.
Lo vio acercarse hasta la sala, con dos tazas de café, para mirar la última película que verían en Hawái.
—Volver a la rutina me costará un poco —dijo el mayor.
—Lo sé, a mi también, es como volver a tu pueblito natal —Minho sonrió—, por mas que sea una cuidad y una de las mas bellas... así lo siento.
—¿Qué haremos allá? Aquí hay tantas cosas por hacer...
—Trabajar, Min, y luego dormir —dijo bebiendo de la taza.
—¿Piensas volver al club? —Jisung lo miró y sonrió.
—¿Para que vayas, te pongas celoso y luego me folles? Claro que iré —Lee rio y luego asintió—. Min... —lo llamó, para salir de la burbuja de las intenciones de lo antes mencionado, dejó la taza en la mesa ratona mientras se olvidaba de la película—. Hace meses estamos saliendo, mi madre es insistente en esto, pero lo haremos si tú quieres...
—Sé a donde vas —le interrumpió. Primero había que solucionar ciertas cosas—. Según lo que me has contado, debe ser la mejor madre del mundo y con solo eso, me dan ganas de conocerla.
—¿Pero...?
Vio en sus ojos un poco de decepción por aquellas palabras. De seguro estaba emocionado por la idea, ¿quien era él para decirle que no? Tal vez, para ese entonces, ya todo estaba mas que resuelto.
—Me gustaria —dijo con una sonrisa.
—¿Seguro? ¿No te sientes presionado?
—Para nada. Lo que sí... va a llevar un tiempo para que conozcas a mi madre, no sabe nada aún.
—¿Qué cosa no sabe? ¿Qué eres gay o que estás saliendo con uno? —Minho lo pensó—. ¿De las cosas que has aprendido rápidamente? —susurró en su oído en un tono coqueto, mientras le quitaba la taza de café ya vacía. Se subió a horcajadas comenzó a desprenderle la camisa—. ¿De las cosas que hacemos...? no, de lo que tú haces, ¿eso no sabe? —pasó sus manos por los anchos hombros para acariciar la piel y quitarle la ropa—. ¿De las cosas sucias que puedes decir? —llevó su boca hacia el cuello para besarlo y morderlo levemente—. Si quieres se lo puedo decir yo... —vio una sonrisa en su rostro que fue borrada por un jadeo, ya que comenzó a mover sus caderas fuertemente—. No, no le diré nada a nadie. Esto es nuestro, y tú, eres mío.
Minho sonrió le agarró el trasero con furia y lo levantó para dejarlo de espaldas sobre el sofá, debajo de su cuerpo, para luego levantar la camiseta ajena lentamente, mientras dejaba un camino de besos en su estómago, hasta llegar a los pezones. Los chupó, mordió y disfrutó de cada jadeo que el menor largaba mientras sus manos apresaban su cabello y los tiraba en cada destello de placer.
Se acercó de nuevo a sus labios, mientras que una de sus manos iba directamente hacia el borde del short. Cuando notó las intenciones del menor de quitarse su propia camiseta, se alejó y se sentó de nuevo en el sofá, con las piernas abiertas, observando la sonrisa en el rostro ajeno, quien se acercaba lentamente a él.
Se quitó el pantalón y dejó a la vista su miembro erecto, totalmente duro. Los ojos de Jisung brillaron, mas que en el almuerzo, y eso que el plato era exquisito.
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━ 𝑆𝑜𝑚𝑒𝑡𝒉𝑖𝑛𝑔 𝑈𝑛𝒉𝑜𝑙𝑦 ✧ 𝑀𝑖𝑛𝑆𝑢𝑛𝑔
Non-Fiction❝ 𝘔𝘢𝘮𝘪 𝘯𝘰 𝘴𝘢𝘣𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘱𝘪 𝘴𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢́ 𝘱𝘰𝘯𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘴𝘵𝘪́𝘣𝘶𝘭𝘰, 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘱𝘳𝘰𝘧𝘢𝘯𝘰 ❞ Lee Minho fue a por un café, sin pensar en que aquel chico que lo atendió, trabaja...
