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Minho apagó la computadora. Por fin había terminado de llenar algunos formularios y de redactar algunos casos para que quedaran en los archivos. Dejó el aparato en la mesa ratona y se deslizo un poco mas sobre el sillón, sintiendo repentinamente la cabeza de Jisung en sus muslos, también se había acomodado para leer su libro.

Y se quedó allí, observándolo leer aquel libro de misterio que no le llamaba en lo absoluto la atención, pero si a él le gustaba, estaba dispuesto a escucharlo hablar sobre la lectura. 

Le gustaba esto, la tranquilidad. El hecho de que estar en silencio no sea incómodo, era paz mental para él. Se estaba enamorando de esta vida.

Tenia que bajar a la realidad y confesar todo lo que estaba escondiendo. Quería ser diferente a todas las personas con las que Jisung estuvo, pero sabia que solo era una mas: no era el distinto si le mentía de la forma que lo hacía.

Evadió la realidad una vez mas cuando lo vio bajar el libro.

—¿Cuántos días de vacaciones? —preguntó, sabiendo que estaba distraído de su lectura.

—No son vacaciones, sino que no me toca trabajar este fin de semana, nada mas —corrigió.

—Yo lo veo como días de vacaciones —elevó sus hombros con indiferencia.

—Bueno... supongo, no lo sé. Yo le llamo días de descanso.

Minho sonrió y buscó en su celular, llevaría a cabo un plan que tenia en mente hace un par de días. Por ende, entro rápidamente a una página de internet, sacó los vuelos  en un abrir y cerrar de ojos. 

—Salimos en dos horas. Rápido, hay que preparar las maletas.

Lo levantó de su regazo y salió corriendo hacia la habitación del menor, busco una maleta que sabia que era de él y la abrió para luego dejarla sobre la cama, notando que Jisung estaba en la puerta con un semblante lleno de confusión.

—¿Qué fue lo que dijiste?

—Que nos vamos, a Hawái.

Jisung se sorprendió, pero aún así no le creyó.

—Por suerte es aquí en la esquina —soltó con sarcasmo, esperando a que le siguiera y soltara que es una broma, pero en realidad había una sonrisa en su rostro—. ¿Es verdad?

—Prepara tus cosas que yo, iré por las mías y te buscare en media hora, ¿sí?

—Ni siquiera me has preguntado si tengo pasaporte. 

Minho lo miró, reprochándole aquel dicho. Estableció su mejor semblante y luego señalo tanto lo que estaba en sobre la cama, como a la mesa de noche, refutando lo que dijo.

—Ji, tienes una maleta en el armario y un pasaporte metido en el cajón.

—Nunca mas te pediré que busques las cosas por ti solo... ¿en dos horas? —preguntó, sin poder creer lo que Minho le estaba diciendo.

El mayor se acerco, le dejo un beso en los labios y luego dijo:

—Prepara todo lo que necesites. En media hora regreso, iré por mis cosas y arreglaremos lo del hotel, si quieres ir viendo alguno, seria mejor.

—Estás loco —rio, mientras lo observaba ponerse sus zapatos.

—Es un fin de semana completo, ¿en serio piensas que lo ibas a pasar como cualquier otro día? —dijo desde la puerta—. Volveré luego.

Jisung la cerró y se quedó pensando, ¿qué tan real era lo que estaba pasando? 

Al final era la vida sonriéndole, o él sonriéndole a la vida una vez mas, porque sintió unas inmensas ganas de vivirla, como nunca antes lo había sentido.

Quizás estas cosas por impulso era lo que le gustaba, pero sinceramente, era la persona con la cual le surgía, y estaba agradecido de sentirse igual que Minho, porque estaba seguro de que estas cosas no se hacían con cualquier persona.

Y estaba dispuesto a aferrarse a esa creencia.

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Minho ingresó rápidamente a su casa y voló hasta su habitación.

Minju salió del baño con su cabello mojado y prácticamente se le cayó la toalla de la mano cuando lo vio hacer sus maletas. Lo que menos quiso pensar desde que le pidió el divorcio estaba pasando, aun así, preguntó.

—¿Te vas de... casa? 

Minho notó la tristeza en su voz, pero no lo conmovió. La miró con su semblante serio y habló.

—No. Me ha salido una conferencia y me tengo que ir de viaje.

—¿Esa conferencia tiene nombre de mujer? —alzó una ceja.

Minho largó un suspiro, era obvio que luego de la lágrima fingida venia el veneno.

—Nos vamos a divorciar pronto, así que nosotros estamos separados. Ya no te incumbe que nombre tenga.

Metió todo lo importante y los trajes de baño, lo compraría allí, no quería tener que escuchar a Minju con sus celos de nuevo. 

—¿Llegarás para la fiesta, verdad? Me lo has prometido

Minho la miró con dureza, pero finalmente, terminó asintiendo. Si era lo que tenia que hacer para que firme los papeles, lo haría. Ahora solo quedaba pensar en como le diría, o si le diría que estuvo casado, porque si había algo que ya estaba mas que decidido, era que se lo confesaría una vez haya firmado esos papeles.

Cerró su maleta y se fue tan rápido como vino, y por las dudas, chequeó que no lo siguiera como la última vez. Esta vez sí estaba con Jisung y lo último que quería era que Minju se meta con él.

A pesar de saber que ella no era la persona que lo lastimaría.

━ 𝑆𝑜𝑚𝑒𝑡𝒉𝑖𝑛𝑔 𝑈𝑛𝒉𝑜𝑙𝑦 ✧ 𝑀𝑖𝑛𝑆𝑢𝑛𝑔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora