—즐거운—
Los domingos, en sí, son depresivos.
Pero ese día, el ambiente es más miserable que nunca.
Despertarse es un suplicio para él, se siente asfixiante y hasta es depresivo que algo tan privilegiado como respirar sea para él una tortura.
Kim Taehyung abre los ojos y el sol reflectando sobre el suelo de madera le quema en la retina, una ligera capa de sudor me cubre la parte de la nuca y siente las piernas entumecidas. Se quita las sábanas de encima, creyendo que aquello le permitiría respirar mejor, pero el peso de sus acciones cae sobre su pecho y lo ofuscan.
Él gira la cabeza, por curiosidad y no sabe qué pensaba encontrar más allá del suave rostro de Soyoung a su lado.
Dormida, con las pestañas largas y negras sobre su piel tan blanca y en contraste con sus labios rojos, pomposos.
Toda esa belleza eclipsada por la falta de sentimiento que tiene hacia ella.
La mira y piensa en tocarla, como lo haría cualquier esposo, pero a él no le nace hacerlo porque si bien ve el rastro de lágrimas en sus mejillas y sienes, Taehyung se siente culpable de no sentir remordimiento por ello.
Quizá porque su culpa le pertenece a alguien más y no es capaz de distribuir ese sentimiento entre las personas que lastima, aunque en un principio era sólo hacia su esposa, ahora se percata que no se dio cuenta cuando comenzó a herir a todos a su alrededor.
Se sienta al borde de la cama, decidido a que no pasaría su mañana contemplando el rostro dormido de su esposa. En cambio, toma el celular que había dejado la noche entera cargando y lo único que ve positivo en la pantalla es la batería llena, no tiene ninguna notificación nueva.
Mientras él se concentra en alguien más, Soyoung abre los ojos ligeramente y ve a su esposo, sentado, pero dándole la espalda.
Suspira y se rueda hacia el otro lado, ignorando la realidad que tiene de frente.
Taehyung se acaricia el cuello mientras pasa su dedo por las listas de contactos y piensa si el llamarlo o mandarle un mensaje sería lo correcto, pero ya lo había hecho la noche anterior y no había recibido respuesta alguna. ¿Será que quiere ser rogado o no quiere hablar con él?
Y aunque Taehyung preferiría que fuese la primera opción, su instinto le dice que Jungkook no quiere saber de él por el momento y lo entiende, joder, lo entiende.
Por eso, siendo el adulto responsable que debió ser en un principio, abandona el deseo de comunicarse con él, apaga el teléfono y lo deja sobre la mesa de luz, esperando olvidarse de él en el día.
Con esta buena, o mejor dicho lógica acción como para comenzar el día, se pone de pie y sale del cuarto sin voltear a ver a la otra persona que durmió con él en la noche. También prefiere ignorar su existencia.
El sol quema en la piel, la mañana es agradable y cálida, pero él sólo siente frío y desamparo.
Se acerca a la ventana del balcón y acaricia las hojas secas de la orquídea, completamente muerta porque en el ajetreo de su vida se había olvidado de cuidarla y darle amor.
Um, es malo cuidando y dando amor.
Taehyung regresa su vista hacia más allá del balcón, hacia el paisaje que se proyecta desde allí. Destraba el seguro y sale al aire libre, deben de ser las diez por la altura del sol, mas el viento es frío, lo congela. Camina hasta la baranda y se sostiene de ella, siendo capaz de inclinarse y mirar hacia abajo, el suelo pequeño desde lo alto que está.
ESTÁS LEYENDO
DEAR JOHN | taekook
FanfictionTaehyung, un docente universitario se involucra demasiado con su alumno, Jungkook. El verdadero problema es que ellos comparten un lazo mucho más profundo del que deberían. "Jungkook" y aquel nombre se vuelve carne bajo las palmas de sus manos. "¿Có...
