Capítulo 15: Confianza

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2.0: (con seriedad) Imagino que fue una experiencia sumamente difícil para ti.

Elia: (con solemnidad) No fue solo eso, sino también el dolor que embarga al ver caer a tu propio pueblo.

2.0: (interrogante) ¿Deseas hablar sobre ello?

Elia: (reflexiva) A tu lado, siento que puedo abrir mi corazón de una manera muy... especial.

Elia narrando:

Corría el tiempo, hace ya más de 15 años, cuando nuestra raza se dedicaba a resolver los asuntos internos de nuestra localidad, protegiendo y brindando apoyo a comunidades vulnerables que carecían de medios para sostenerse. Fue entonces cuando surgió él... un tirano cuyo único placer residía en la esclavitud y la aniquilación de pueblos para satisfacer sus nefastos propósitos. Éramos conscientes de que solo nosotros podíamos hacer frente a su vasto ejército. Yo, que apenas contaba con seis años de edad, observé cómo mi madre y Cestia, la comandante de nuestras tropas, lideraban con inquebrantable orgullo aquella batalla que, armadas con capa y espada, lograron vencer. No mucho después de nuestro triunfo, aquel de quien todos hablaban hizo su aparición: Sehigu, hermano de Shingu, el tirano derrotado. En un intento desesperado por salvarme, Deia, mi madre, encomendó a su más leal guerrera, Cestia, la tarea de cuidarme y protegerme a toda costa. Si yo caía en manos de esos demonios, el terror y la devastación se extenderían no solo a nuestro planeta, sino a todo el universo conocido. Logramos escapar con éxito del planeta, pero no sin antes presenciar la caída de nuestro pueblo a manos de ese despiadado demonio.

2.0: (impresionado) No imaginaba que hubieras vivido algo tan atroz a tan temprana edad.

Elia: (suspirando) Sí, nunca comprendí qué clase de llave representaba yo para esos malditos demonios. Son entidades despiadadas y poderosas que, por fortuna para el universo, no existen.

2.0: (contento) Es un alivio saber eso. Bueno, estamos a punto de llegar. ¿Deberé acaso adoptar una vestimenta similar a la tuya?

Elia: (rechazando) Por supuesto que no, es precisamente la razón por la que Ian nos convocó.

2.0: (curioso) Entiendo, ¿y qué será?

Al llegar, ambos fueron recibidos por Ian al descender de la nave.

Ian: (contento) Es siempre un placer tenerlos aquí. Hace unas horas, 2.0 estuvo con nosotros.

Elia: (observando a 2.0 con seriedad) ¿Ah, sí?

Ian: (confirmando) Sí, mostró interés en el proyecto y le di un breve recorrido.

Elia: (seria) Comprendo.

2.0: (nervioso) Solo quería entender de qué se trataba, ya sabes.

Elia: (levantando una ceja) Ya veo, pero no importa porque, como bien sabes, tú te encargas de ellos.

2.0: (confirmando) Sí, lo sé.

Ian: (ajustando los últimos detalles) Bien, ya está todo listo, toma.

2.0: (sorprendido) ¿Y esto qué es?

Ian: (directo) Tu traje.

2.0: (confundido) Pero esto parece... un brazalete o algo por el estilo.

Ian: (explicando) Verás, este dispositivo se sincroniza con tus ondas cerebrales. Ten en cuenta que eres un androide (claro, no un robot) y se conecta de tal manera que no solo cambiarás tu vestimenta, sino también tu apariencia física, como el cabello, los ojos, entre otras características. Por supuesto, tu poder no se alterará, ya que eres un superandroide.

Dragón Ball Súper MiraculousDonde viven las historias. Descúbrelo ahora