Serap clavó sus ojos en la ancha espalda de Ömer mientras éste salía del Paraninfo del hotel Legacy. No pasó por alto la mueca de dolor que vió en su rostro. Y su traicionero corazón se desbocó al ver su sufrimiento, pese a que desvió la llamada cuando pasó por su lado tras su enfrentamiento con Baran.
Al fin conocía qué era lo que ese hombre ocultaba. Venganza... y un dolor enorme. Ese era el motivo de su rencor hacia Baran y porqué la había utilizado para dañarlo.
Cerró los ojos. Y luchó contra su impulso de ir corriendo hacia él. Porque pese a todo el dolor que le había causado y lo herida que se sentía, su tonto corazón gritaba por él. Su mano tembló cuando apretó fuertemente su puño mientras trataba de no correr hacia él.
Y entonces lo supo.
Su corazón ya había elegido amarlo.
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Baran miró con orgullo a su maravillosa esposa que agarraba su mano con fuerza. Esa demostración de amor ante su tribu reflejaba el poderoso sentimiento que ambos sentían el uno por el otro. Dilan siempre fue generosa, y no paraba de darle lecciones, siempre fue mucho más fuerte y valiente que él, y por eso, la amaba mucho más. Nunca dudó de su amor como él sí había hecho. Suspiró. Deseaba coger a su esposa en brazos, llevarla muy lejos y hacerle el amor hasta que ambos quedaran saciados, pero todas las miradas del clan se dirigían a ellos. Pese a que ahora mismo, toda su tribu, y sus tribulaciones no le importaban.
Solo el carraspeo de Kerem a su lado le devolvió a la realidad, ya que seguía perdido en los preciosos ojos verdes de Dilan. Desvió sus ojos de águila a sus mayores, y con voz contundente, sentenció.
-Pongo a disposición de los ancianos de la tribu mi cargo. No voy a seguir ejerciendo de Agha si mi propio clan, duda de mí.- su mirada pétrea, buscó entonces la de Azade y ella fue consciente del daño que había causado a la imagen de su amado nieto. Sabía que él no perdonaría lo que había hecho a Dilan. Y su corazón tembló. Pese a todo amaba a su muchacho desde lo más profundo de su alma... y... por su obstinación y odio, acababa de perderlo.
Los patriarcas, se miraron inquietos tras el anuncio de Baran Karabey, y solo uno, se levantó. Miró a Azade con desden ya que conocía cómo ella había expulsado a la esposa de su nieto, y se dirigió a Baran.
-Sólo tú eres el indicado para ser nuestro Agha, Baran Karabey.
Y volvió a sentarse mientras la mirada de hielo dorado recorría el Paraninfo del hotel Legacy.
-No seré yo quien lo decida.
Cogió la mano de Dilan y salieron juntos dejando una intensa conmoción dentro de la sala. Nunca, ningún Agha, había desafiado el consejo como acababa de hacer Baran Karabey.
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-Baran...
Dilan no sabía donde la llevaba. No había mediado ni una palabra desde que salieron de Mardin a un lugar que ella no conocía. Sabía que ser cuestionado por su clan era doloroso para él, que siempre había antepuesto el trabajo y el bienestar de su tribu a sí mismo, y ella... había sido la causa de todo.
Y sentía una inmensa culpabilidad. Porque su padre había sido el causante de todo su dolor. Porque le había hecho un daño terrible al marcharse de su lado... y... Porque pese a todo, él siempre la había amado. Esa insignificante firma en el papel de divorcio le había hecho daño y le había impedido ver la luz de todo lo que él había sacrificado por no derramar la sangre de su hermano y avivar la deuda que había entre las dos familias.
-Baran... yo... lo siento...
El coche paró de golpe y por primera vez desde que salieron del Paraninfo, los ojos llameantes de furia se posaron en ella.
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Kader
RomanceEn lo más profundo de la antigua Mesopotamia, aún se arraigan eternas historias de amor infinito y el destino para los amantes, siempre es el mismo, la búsqueda de su amor por las montañas mágicas de Mardin. Esa poderosa magia espera a ser despertad...
