Capítulo 25

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Dios me abandonó.

Me fue fatal en el examen. Al parecer, el profesor de Historia del arte había decidido colocar las preguntas que yo no había estudiado y, por si fuera poco, creo que había olvidado colocar mi nombre en la hoja.

Mejor, así pasas menos pena cuando le toque corregir los garabatos que escribiste.

Caminé con mi mejor cara de culo por los pasillos de mi facultad hasta llegar una de las mesas de la cafetería, en la que se encontraba Sack -el chico del restaurant- esperándome.

-Creo que no te fue muy bien -dijo al momento que me senté enfrente de él.

Dejé caer mi cara en la mesa, derrotada.

Era la primera vez que reprobaba un parcial, se sentía horrible. Además, ese examen valía es 45% de la nota final y mi beca estaba en peligro.

Si mi madre se llegaba a enterar de esto, me mataría.

Si no me moría entes de que eso sucediera, claro.

Solté un largo suspiro.

-Creo que olvidé ponerle el nombre a la hoja -murmuré con la cara sobre la mesa.

-No parece tan malo, podemos ir a hablar con el profesor -sugirió.

-Y creo que también olvidé contestar de manera correcta el examen.

-Ay, Arya...

Sentía ganas de llorar. Para no reprobar la materia debía sacar como mínimo un diez en el siguiente examen. Y con lo mucho que me gustaba la historia...

Un puchero se formó en mis labios.

Sam se acercó dos puestos hasta llegar a mi lado, estiró su brazo hasta tocar mi cabeza y dio ligeros golpes reconfortantes.

-Oye, no soy un perro -protesté.

-¡Estoy tratando de consolarte! -se defendió él-. Cállate y deja de quejarte. Estoy dañando mi buena imagen.

-Eso no te importó el día que nos conocimos -lo molesté-, te sonrojaste, incluso.

-Eso... fue un momento de debilidad -dijo él, muy digo.

Sonreí. Era casi igual de mierda que yo. A pesar de haber parecido muy amable y tierno los primeros días de haber interactuado con él, terminó siendo la persona más mierda que había conocido, como si se hubiese transformado en un ser diferente.

-Arya, ¿de casualidad conoces a un guapote de ojos grises? -preguntó de pronto.

Arrugué mis cejas y lo miré con cara de confusión. No conocía a nadie con esas caracterís...

-¿Por qué?

-Porque hay uno a unas cuantas mesas con cara de querer matarme.

Giré disimuladamente al lugar que él señalaba con la mirada.

Si cuando dices "disimuladamente" te refieres a girar la cabeza como "el exorcista", no quiero ni imaginar cuando no disimulas nada.

Efectivamente, un chico que conocía bastante bien, miraba a Sam con ganas de arrancarle la cabeza. Pareció notar que lo estaba mirando, se puso de pie y comenzó a caminar a nuestra mesa, iba junto a Marian y Nick, el último sonreía divertido.

-Arya, querida amiga, ¿cómo has estado? -habló Nick felizmente, sentándose a mi otro lado.

-De maravilla. Hola, chicos -los saludé a todos. Esbocé un intento de sonrisa que terminó siendo una mueca rara-. Sack, ellos son mis amigos.

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⏰ Última actualización: Dec 17, 2025 ⏰

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